Los partidos políticos clásicos, es decir, populares, socialistas, comunistas e independentistas, se han encargado a lo largo de muchos años de lanzar el mensaje, de que hablar en contra el Estado Autonómico era políticamente incorrecto y hasta propio de “fachas”; el problema es que el tiempo pasa y está desmontando su maniobra.
No hay que ser ninguna “lumbrera” para empezar a darse cuenta de que, lo que nos transmite la realidad, es que el actual Estado de la Autonomías es incompatible con el mantenimiento del Estado del Bienestar, algo que tanto tiempo nos costó conseguir.
Sólo tenemos que observar lo que, en situación de grave crisis económica, están haciendo, tanto el Gobierno central como los distintos gobiernos autonómicos; se niegan a desmontar el chiringuito que tienen montado, y los recortes los aplican a los servicios básicos que reciben los ciudadanos.
Los partidos políticos mantienen comiendo del pesebre a todos los suyos, y como no hay dinero suficiente, le hacen pagar a los ciudadanos más por todo, y a cambio, perciben peores servicios del Estado. Todo, menos que les desmonten su chiringuito. Lamentable e indignante.
Resulta patético escuchar el mensaje del principal partido de la oposición, el PSOE, quien parece haber olvidado que fue él, y sus errores en ocho años de gobierno, los que nos han conducido a una situación límite. Por lo visto, pensarán que la ciudadanía es presa de amnesia colectiva y lo ha olvidado, mientras ellos nos cuentan ahora que hay otra política posible y que también tienen la solución. Y es que el comportamiento del presidente Rajoy, ha hecho escuela; digo que tengo soluciones, prometo que voy a hacer cosas durante la campaña, llego al poder, hago todo lo contrario de lo que dije que iba a hacer, incumplo todas mis promesas electorales, y lo justifico diciendo que la realidad se ha impuesto. Vamos, para correrlo a gorrazos. Pues mire usted señor Rajoy, como, por lo visto, usted era un candidato de ficción que desconocía la realidad, váyase a su casa.
En lo que están de acuerdo, unos y otros, es en mantener su tinglado para que el máximo de los suyos sigan comiendo a nuestra costa, así de claro. De adelgazar las administraciones, nada de nada, de lo que se deduce que el mantenimiento de este Estado Autonómico arrasará el Estado del Bienestar tal y como lo conocemos; de hecho, ya está sucediendo.
No soy ni autonomista, ni antiautonomista, lo que si trato es de ser racional; considero que en la tesitura actual se le debería preguntar a los ciudadanos mediante referendum, si desean la organización territorial actual, o por el contrario, un Estado mas centralizado de bajo coste, que garantice el Estado del Bienestar.
Sé que este referendum nunca se hará, ya que para ellos lo importante es mantener sus privilegios y, nunca defender los derechos y el bienestar conseguidos a lo largo de décadas por los ciudadanos españoles.
Ellos seguirán a lo suyo, a la confrontación continua de eso que llaman izquierda y derecha; queriendo ambos perpetuar una realidad injusta en la que coinciden; siguen escenificando lo que les interesa para distraernos. Mientras tanto, los tentáculos de los partidos lo han invadido todo y la sociedad civil no termina de aparecer; cuando lo deseable sería que la ciudadanía recuperara el control de la política, un control que nos han arrebatado hace ya demasiado tiempo.