Los que decían que este verano iba a ser proclive a los incendios forestales han acertado; la escasez de lluvias y el calor siempre han sido una mezcla explosiva. Si a esto sumamos, que debido a los recortes presupuestarios, se han disminuido los medios técnicos y humanos destinados a la prevención y al combate de estos siniestros, el resultado ha sido catastrófico.
Este año, 160.000 hectáreas han sido arrasadas por el fuego en España, exactamente el triple de la superficie quemada en 2011. Desde las administraciones se suelen falsear los datos, para así, minimizarlos y esconder su pésima gestión.
Como llevan denunciando multitud de organizaciones ecologistas, tras cada catástrofe ecológica, se esconde el gran negocio que hacen muchas empresas llevándose la madera, un negocio que es más negocio mientras más se destruya el medio natural, un negocio que debería estar prohibido por ley en todo el territorio nacional.
Aquí la gran pregunta es ¿que se puede hacer para evitar los incendios forestales?
Los agricultores y los ganaderos lo tienen claro desde hace mucho tiempo, a mayor actividad agraria menos incendios; en Francia llevan utilizando un sistema desde hace tres décadas, un sistema que les ha dado excelentes resultados, y consistente en el pastoreo controlado de los ganaderos para la limpieza del monte de material combustible, principalmente en las áreas de cortafuegos; de esa forma, los rebaños se convierten en los mejores aliados del hombre en la lucha contra los incendios forestales, aunque esta solución tampoco es perfecta, ya que, en las zonas donde se está regenerando el monte o donde puedan haber especies de flora protegida, las ovejas y las cabras resultarían muy dañinas.
Desde que en España, empezaron a despoblarse las zonas rurales, muchas de ellas quedaron abandonadas y empezó a gestarse el problema que tenemos ahora.
En la lucha contra el fuego también queda patente la descoordinación existente entre los responsables del gobierno central y las consejerías responsables de las CCAA, en esto también se sufre el descontrol que acarrea la cesión de competencias.
Aquí en Andalucía, hay muchos jornaleros cobrando subsidios una parte importante del año, ¿porqué no emplearlos en mantener limpias de material combustible las zonas forestales?
Y no hemos hablado del uso de la biomasa, los residuos forestales y agrícolas cuyo uso para genererar energía favorecen la limpieza de los bosques. Como siempre en esto también estamos a la cola de Europa.
Está claro que soluciones hay, sólo hacen falta políticos con altura de miras que se propongan llevarlo a cabo; lo que está claro es que con las políticas actuales nuestros nietos no podrán disfrutar de los preciosos parajes naturales que aún poseemos.
Buen artículo Alejandro.
Y si los incendios son intencionados y cogen a la persona que lo ha hecho, se debe pudrir en la cárcel..para que a otros se les quiten las ganas.
Estoy deseando que salga tu libro a la luz.Te deseo mucho éxito.Un abrazo.