El secretario general del PSOE, en vez de dar explicaciones sobre la presunta trama de corrupción y espionaje, montada por la empresa Interligare en torno al Ministerio del Interior que el dirigía, se dedica a desacreditar la información, llamándola “bazofia”.
Lo hemos visto a lo largo de la historia reciente del PSOE, siempre que sus líderes se han visto envueltos en escándalos han optado por esa estrategia.
Existe un informe policial ya judicializado e investigado por la Fiscalía, en ese informe se señala la posible comisión de importantes delitos de corrupción por parte del ex director general de Infraestructuras de Interior, Luis Luengo, y un grupo de ex altos cargos policiales.
La Brigada de Delincuencia Económica ya le ha entregado a la juez un dossier que habla de posible estafa, cohecho, tráfico de influencias, falsificación documental y fraude a la Seguridad Social; recoge acusaciones de trabajadores de la empresa Interligare y determina que esta sociedad pudo haber espiado al Partido Popular desde una oficina alquilada en el inmueble contiguo a la sede nacional del PP en la calle Génova.
Estamos ante un claro caso de espionaje político desde dentro del propio Ministerio del Interior, un caso gravísimo e inconcebible en cualquier sociedad democrática avanzada.
Rubalcaba está, entre la espada y la pared, y no da explicaciones, se limita a proferir descalificaciones e insultos hacia el medio informativo que destapó el caso.
Conforme va pasando el tiempo, nos empezamos a dar cuenta de la “democracia de pandereta” en la que se ha convertido nuestro sistema político, un sistema político quebrado por la mala gestión y el despilfarro, unos partidos políticos y unas instituciones plagadas de tramas corruptas de todo tipo, ahora también sabemos, que se utiliza el poder para espiar al adversario político, y para poner la guinda a nuestra triste situación, el esperpento de los últimos días, en donde, un parlamentario andaluz se dedica a asaltar supermercados, y su partido, el tercero del país, le apoya.
Por todo esto, cuando escucho a alguien echarle la culpa de todo lo que nos ocurre a la Merkel, siento una gran tristeza, la situación de España es fruto de lo mal que lo hemos hecho todos, un bipartidismo lamentable y unos ciudadanos que le siguen dando sus votos a los mismos que ya les han defraudado en numerosas ocasiones.
Si tu fueras alemán, ciudadano de un país que se gobierna y se gestiona aceptablemente, ¿estarías dispuesto a ayudar a un país que se gobierna y gestiona horriblemente mal, y que se niega a hacer los cambios de calado encaminados a convertirse en una democracia real y limpia?
La pregunta solo tiene una respuesta, no.