De nuevo os vemos en nuestras calles y en nuestras plazas, de nuevo lanzáis al viento el mensaje de que esta sociedad no os gusta, de nuevo removéis la conciencia de la sociedad, de nuevo os mostráis como lo que sois, jóvenes idealistas y utópicos, unos jóvenes que proponéis muchas cosas, algunas con las que todos estamos de acuerdo, y otras que nos parecen auténticas barbaridades. Posiblemente vuestra misión sea solamente esa, la de prender la mecha del cambio, un cambio que tarde o temprano tendrá que llegar a nuestra sociedad.
No soy como vosotros, ni pertenezco a vuestra generación ni comparto muchos de vuestros posicionamientos ideológicos, pero estoy convencido de que vivimos en un sistema agotado, injusto y corrupto. Posiblemente estos tres adjetivos con los que califico al sistema en que vivimos si que os parezcan adecuados a vosotros.
Decís que no os representan, a mí desde luego tampoco; pedís una democracia real ya, cosa que yo también comparto.
En un Estado, que se supone democrático, los que ostentan el poder deberían tomar siempre sus decisiones en pos del interés general y buscando siempre aumentar el bienestar de la ciudadanía, pero en cambio, nos encontramos que hacen totalmente lo contrario, se dedican a beneficiarse ellos mismos y a beneficiar a los poderes económicos. No nos equivoquemos, el último gobierno socialista se bajó los pantalones ante la banca y el actual gobierno conservador lo hace igualmente, en esto no hay diferencias, por mucho que Rubalcaba nos cuente las milongas de siempre, él también lo hizo y resulta bochornoso el solo hecho de suponer que estamos instalados en estado de amnesia colectiva.
Queramos o no queramos, si ejercemos nuestro derecho al voto, tenemos que limitarnos a votar siglas, nunca a ciudadanos, los partidos se empecinan en mantener listas cerradas, así los electos no defenderán nunca los intereses de los ciudadanos que les votaron, estarán siempre obligados a seguir las instrucciones que les dé su partido, si no lo hiciesen, la próxima vez quedarían fuera de las listas, así de claro. En otros aspectos, la injusta Ley Electoral que padecemos es, en gran medida, la responsable del gran deterioro de nuestra democracia, es una ley hecha a medida de los que llevan ya demasiados años mangoneándonos.
En nuestra sociedad casi todos dan por hecho que la justicia no es igual para todos, si tienes una buena posición social y económica, y si encima tienes amigos en el poder político, difícilmente irás a la cárcel, si por el contrario eres un ciudadano normal, es decir, un currito como tantos, a la más mínima te encierran. De ello vemos a diario innumerables ejemplos.
Somos muchos los que aún creemos que es posible construir entre todos una nueva sociedad, que es imprescindible realizar una segunda transición que nos lleve hacia un modelo en donde imperen los valores que se han perdido por el camino, una democracia real, realmente representativa y mucho más participativa, con una justicia realmente independiente del poder político, donde el principio de igualdad de derechos y oportunidades en la vida sea una realidad, donde si el presidente de nuestro gobierno tiene que tomar la decisión de beneficiar a cuatro banqueros o a millones de ciudadanos no le tiemble el pulso al hacer lo correcto.
Y digo todo esto desde el convencimiento de que tenemos que seguir respetando y cumpliendo las leyes aunque no nos gusten. Quizás en eso me diferencie de vosotros.
Lo que está claro es, que posiblemente entre vosotros y nosotros seamos mayoría y que si seguimos denunciando la situación actual lo mismo aceleramos el cambio.
Me ha gustado tu reflexión.
Soy una funcionaria currelanta, que me costó muchísimo esfuerzo y estudios llegar a serlo.
Un abrazo.