Lo dije el 23 de diciembre en este blog. Definí al nuevo Ministro del Interior como “un pájaro de cuidado”. Muchos me lo reprocharon en su día, pero el tiempo me ha dado la razón.
Las obscenas palabras de Fernandez Díaz sobre ETA, han sido un insulto a las victimas y una estafa a quienes les dieron su voto en las pasadas elecciones. El Ministro del Interior ha reconocido “la dimensión política del conflicto, un conflicto cuya resolución solo será posible a través de la política”. La deriva de Fernandez Diaz hacia los postulados de la izquierda abertzale es escandalosa.
Ante las declaraciones del ministro, el mundo etarra ha respondido con frases como “un paso en la buena dirección” o como “un hito histórico”.
Si en 2008, en el Congreso del PP, en la ponencia de María San Gil sobre este asunto manifestaba “Derrota de ETA quiere decir no permitir jamás que ningún partido político vuelva a representar a los terroristas en ninguna institución”, ahora los populares suavizan su postura para regocijo de los asesinos y su mundo. El día que obligaron a María San Gil a irse y pusieron al friki de Basagoiti, está claro que el PP vasco se hundió en la indecencia.
El ministro se hartó de repetir que en el tema antiterrorista iban a actuar con prudencia e inteligencia. No tengo ninguna duda de que esas declaraciones significan y pretenden relativizar sus compromisos, para vergüenza de sus votantes.
Ya no piden que se disuelva ETA, ni que sus miembros ayuden a esclarecer los cerca de 300 asesinatos que aún no han podido ser resueltos por las fuerzas y cuerpos de seguridad.
Lo curioso es que este gobierno tampoco parece tener la menor intención de impulsar la ilegalización de Amaiur a corto plazo, ni por supuesto tampoco tienen la intención de apresar a Josu Ternera, terrorista que dicen tener localizado nuestros servicios de inteligencia.
La mayoría de la ciudadanía apuesta por la defensa de las instituciones democráticas, por la defensa de la legalidad y un final de ETA sin concesiones, con vencedores y vencidos. Tiene que quedar claro que los vencedores son las victimas y el Estado de Derecho, y que los vencidos son los asesinos y su mundo.
Mariano Rajoy y su gobierno nos demuestran día a día que su discurso y sus principios son de quita y pon. En la oposición decían una cosa y en el gobierno cualquier otra, lo mismo esto es consecuencia de la principal “virtud” de nuestro presidente, esa que siempre a derrochado a lo largo de su larga carrera política, su cobardía.
El tema de ETA es muy delicado.
Y aunque el gobierno a veces no actúe como a gusto de todos. En otros asuntos creo que está actuando muy bien.
Hay que darle un voto de confianza.
Se lo han dejado todo muy difícil.