Tenemos ya a la vuelta de la esquina las Elecciones Andaluzas, unas elecciones en las que tras muchas legislaturas de hegemonía del PSOE, el resultado es incierto.
La mala gestión socialista y los numerosos casos de corrupción que les salpican hacen que una nueva victoria del PSOE sea poco probable. Por su parte, el Partido Popular, tras su holgada victoria en las municipales y en las generales, cree en sus posibilidades de obtener la mayoría absoluta, sabiendo que si no la consigue tendría muy difícil gobernar.
Aquí la pregunta es si el PP se merece obtener la mayoría absoluta en Andalucía, muchos tenemos la impresión de que más que por méritos propios, Javier Arenas ganaría por demérito de su adversario, y eso es muy triste.
No nos llevemos a error, en el PSOE hay mas casos de corrupción conocidos sencillamente porque gobierna la Junta de Andalucía, el PP también se ha visto salpicado por la corrupción en algunos municipios donde gobierna.
El fenómeno de la corrupción política está generalizado en la “clase política” andaluza sin distinción de partidos, igual de corrupto es, el que se lo lleva, como el compañero que lo sabe, mira hacia otro lado y no lo denuncia.
Desde hace mucho tiempo, el PP se ha centrado en erosionar al PSOE andaluz acusando de corrupción a sus cargos públicos, pero curiosamente cuando la corrupción ha sido interna los populares siempre han tratado de taparla. Es decir, en luchar contra la corrupción, los de Arenas tienen “credibilidad cero”, y creerme, sé de lo que hablo.
Como tengo el defecto de interesarme por el bienestar de los ciudadanos y de como gestionan los políticos el dinero de todos, reconozco que lo que me pide el cuerpo es volver a eso que llaman política y representar a los ciudadanos. Os imagináis a alguien como yo en el Parlamento Andaluz, enarbolando la bandera de la lucha contra la corrupción y poniendo nerviosos a los políticos profesionales. Sí esos que llegan a la política con el único propósito de enriquecerse, beneficiar a familiares, amigos y compañeros de partido, y por supuesto, financiando irregularmente a su propio partido. Es lo que está al uso, yo te financio y a cambio tu me dejas que me forre. Esto el pueblo llano lo llama “saqueo”.
Desgraciadamente a fecha de hoy no estoy afiliado a ningún partido político y desconozco si hay algún partido político capaz de fichar a alguien como yo, a alguien “sin pelos en la lengua”, que suele decir lo que piensa, que no pretende llevar siempre la razón pero que sí intenta decir siempre cosas razonables, que considera que la honestidad es su único patrimonio y que considera que el fin último de un político debe ser mirar siempre por el interés general.
Bueno, voy a terminar, me parece que con eso de ser fin de año empiezo a desvariar, parece como si me estuviera vendiendo para que me comprasen, como si le estuviera hablando de mí al padre de la chica que me gusta para que me aceptase. Que conste que yo, como vosotros, también tengo defectos y muchos, eso sí trato de disimularlos todo lo que puedo.
Quiero aprovechar este mi último articulo del año para desearos la mayor de las felicidades y que el próximo año os depare la realidad en la que todos soñáis.
Un abrazo para todos.
Feliz Año para ti Alejandro.
Este artículo me ha parecido genial, creo que tienes sabiduría y conocimientos.
Deberías de estar en el Parlamento Andaluz.
Un abrazo.