José Blanco se ha caracterizado, estos últimos años, por hacer declaraciones durísimas contra cualquier adversario político sobre el que recayera la más mínima duda sobre su honestidad. Y claro está, ahora sus adversarios han hecho presa en el y seguro que no la soltarán hasta el 20-N como mínimo.
El ministro de Fomento lo tiene muy crudo en este asunto. Aunque todo el PSOE y los medios de comunicación afines se han lanzado a defenderle, no parecen convencer a nadie. Nos quieren hacer creer que es normal que el coche oficial de un ministro, que la comitiva de un ministro, incluidos los miembros de las fuerzas de seguridad que le acompañan, se detenga en una gasolinera para que un empresario entre en el interior del coche del ministro y mantengan una entrevista a escondidas.
Este hecho es muy sospechoso, máxime si a continuación publican los medios que este empresario en el momento de la entrevista era seguido por agentes de distintos servicios de información nacionales y europeos, aduanas, hacienda, antifraude de la UE, etc. A Blanco se le ha olvidado de que no basta con serlo, también hay que parecerlo.
Desde que aparecieron en prensa las manifestaciones del empresario donde afirmaba que le había entregado a Blanco cuatrocientos mil euros, el ministro estuvo cuatro días sin dar la cara para después aparecer ante los medios y decir que va a interponer la correspondiente denuncia para que se aclaren los hechos, y que por supuesto es inocente.
Conviene recordar que los ordenadores que contenían información de las andanzas de este empresario fueron robados de inmediato, un robo tan limpio que ha hecho que portavoces de sindicatos policiales hayan manifestado que pueden haberlo cometido agentes del CNI.
Como podéis ver, este asunto tiene todos los ingredientes para que se investigue en profundidad, eso si, por un juez independiente del poder político. Lo que sucede es que en la actual situación dudo de que algún juez ahonde en el asunto e intente “enchironar” a uno de los miembros más poderosos de la clase política actual, claro está, si fuese culpable.
El famoso empresario acusó también a otros dos cargos públicos, uno del PP y otro del BNG. Para desgracia de Blanco, ambos ya han dimitido.
No quiero utilizar este artículo únicamente para atacar a un político, en este caso del PSOE, ya que el asunto es mucho más grave, aquí lo que tenemos es una muestra más de como conciben la política los dos grandes partidos. Lo que para ellos puede ser normal, a cualquier hijo de vecino, a cualquier ciudadano nos repugna. Ellos están convencidos de que el país es suyo, que tienen impunidad casi para todo, y que por supuesto, dejarán la política con la vida “super-resuelta”, eso si, a nuestra costa.
Estos últimos días han sido calamitosos para el candidato Rubalcaba, ahora utiliza el color azul en sus actos, lo mismo es para que alguien se equivoque y le vote a el pensando que es Rajoy. De todas formas, a fecha de hoy, lo que mas identifica al PSOE y a su candidato son la imagen de un misil y de un grillete.
Que me perdonen los jerarcas socialistas, pero con la que estamos pasando los ciudadanos sus andanzas nos parecen indecentes.