Cuando se transfirió a las CCAA la Sanidad, se hizo pensando que derivaría en una gestión mas cercana al ciudadano, mas racional y mas eficiente, con lo cual se prestaría un servicio público de mas calidad.
Han pasado muchos años desde que sucedió eso y podemos afirmar, sin temor a equivocarnos, que el resultado de la gestión realizada por los diferentes gobiernos autonómicos ha sido catastrófica.
Hablemos por ejemplo de la Sanidad Catalana. Según los médicos, “la situación es insostenible”, como consecuencia de los recortes realizados por la Generalidad se han cerrado el 30% de las camas, el 40% de los quirófanos y se han reducido drásticamente los médicos de guardia. Como consecuencia de todo esto, las listas de espera se están haciendo interminables incluso para los pacientes cuya supervivencia depende de una intervención quirúrgica.
Si a esto sumamos que los farmacéuticos han advertido que si la Administración no les abona lo que les debe, llevan ya mas de dos meses sin cobrar y los bancos no les dan créditos para aguantar la situación, se verán obligados a dejar de dispensar medicamentos de la Seguridad Social y sólo facilitarían aquellos que se paguen al contado. Debemos recordar que el 70% de los medicamentos dispensados por las farmacias son mediante receta de la Seguridad Social.
Está claro que las prioridades de los “nazionalistas”, si, lo que se merecen, con z, no coinciden con las necesidades de los ciudadanos. Es evidente que los recortes se pueden hacer en cualquier partida menos en todo lo relacionado con Sanidad, Educación y Asistencia Social, pero eso no lo entienden. Su respuesta ha sido la de siempre, victimismo y provocación.
Artur Mas se ha lanzado a propiciar que tanto en las intervenciones que se producen en el Parlamento Catalán como en todo tipo de declaraciones prolifere la hispanofobia para así meternos el dedo en el ojo y se forme una gran polvareda. A esto los expertos le llaman “técnicas de distracción”.
El President, no cierra las ridículas “embajadas de la Srta. Pepis” que tiene abiertas por medio mundo, no acaba con la costosísima inmersión lingüística, ni con los doblajes de películas al catalán, ni rebaja los sueldos de los políticos de su comunidad, los mas altos del país. Artur Mas prefiere jugar con la vida y con la salud de sus ciudadanos antes de dejar de financiar su “genocidio lingüístico”, contra nuestra lengua común. Prefiere dejar a los ancianos sin residencia y cerrarles el ambulatorio cercano antes que acabar con sus delirios identitarios.
Hace pocos días, Artur Mas se atrevió a decir que a los niños sevillanos y malagueños no se les entendía cuando hablaban en lengua española, sin lugar a dudas lo dijo para levantar polémica, y lo consiguió ampliamente. Quizás el problema esté, en que se olvida que aquí en Sevilla hablamos el mismo idioma que mas de quinientos millones de personas en todo el mundo. Que a Sevilla ya ha venido el Nobel de Literatura, que yo sepa a Cataluña nunca llegó.
El pasado día 28 de septiembre, en Sesión Plenaria del Parlamento Catalán, un diputado “nazionalista” se atrevió a decir que “España le está robando a los catalanes” y que “los españoles son una banda de mafiosos”. Como veréis nunca hablan de su incompetencia, siempre recurren al insulto contra todo lo que huela a España.
En el enlace:
podéis ver el video con los insultos, y la sonrisa en la cara de los miembros del Gobierno de Cataluña, y ver también, como Albert Rivera, el portavoz de Ciudadanos, fue el único que protestó enérgicamente por lo que allí se acababa de decir.
Con todo lo que está sucediendo con la Sanidad, Mariano Rajoy insiste en que si gana las elecciones no hará que la competencia vuelva al Estado, supongo que será para no perder el apoyo de sus barones territoriales hacia su liderazgo. Como siempre, el partido por delante de la Nación y sus ciudadanos.