Este abogado, magistrado del Tribunal Constitucional, nombrado a propuesta de los nacionalistas de CiU, se ha convertido por méritos propios en un “liquidador del Estado de Derecho”.
Se ha visto involucrado en todas las sentencias escandalosas del TC de estos últimos años, Estatuto de Cataluña, Bildu, etc, siempre ha votado en el sentido que mas daño le hacía a los intereses generales de los ciudadanos españoles.
De nuevo el TC, con el como estrella, se ha puesto en la diana dictando una polémica sentencia. Acaba de anular una sentencia de la Audiencia Provincial de Sevilla contra dos sindicalistas que invadieron el despacho de un cargo público para impedir que recibiera a dos ciudadanos, empujando y zarandeando a los policías que trataban de impedir su acción. Los sindicalistas fueron condenados a seis meses de cárcel y el TC ha anulado la sentencia.
El TC utiliza, para anular la sentencia, el peregrino argumento de que “son actos conectados con el ejercicio del derecho a la huelga, y que por lo tanto, la violencia está avalada por el contexto huelguístico”.
Tras esta sentencia se sienta jurisprudencia, a partir de ahora los sindicalistas van a ser los únicos ciudadanos que gocen de impunidad para cometer actos delictivos en el ejercicio de su función.
Como podemos ver, nuestra Justicia continua “cuesta abajo y sin frenos”, siempre pensamos que ya no le queda mas margen de desprestigio y nos equivocamos, siempre hay alguien que se supera a sí mismo y nos sorprende.
¿Cuanto más tenemos que esperar la ciudadanía para ver que este asunto se resuelve? A lo único que aspiran el PSOE y el PP es a renovar el TC con los mismos criterios políticos que han regido hasta ahora, según el resultado electoral lo renovaran y se repartirán los puestos en el TC “como los que se reparten cromos” para bochorno de los ciudadanos.
Con el bipartidismo nunca tendremos justicia independiente, eso seguro.