La falta de escrúpulos, la amoralidad de Sánchez, ha quedado de nuevo patente. Para aprobar los Presupuestos Generales del Estado confeccionados por socialistas y comunistas, este presidente no tiene ningún problema en aceptar los apoyos de la basura más basurienta del arco parlamentario, y para ello, claro está, tiene que tener con ellos, gestos que les agraden, aunque dichos gestos ofendan a la mayoría de los españoles de bien.
Para agradar a los proetarras de EH Bildu, a Sánchez no se le ocurrió otra cosa que “lamentar profundamente” el suicidio del etarra, Igor González, elemento condenado a veinte años de prisión por perpetrar diversos delitos terroristas. Toda una ofensa para las asociaciones de víctimas del terrorismo, para el recuerdo de los familiares de esos casi mil asesinados por ETA, y por supuesto, para los miembros de las Fuerzas de Seguridad del Estado.
El PSOE tiene antecedentes en eso de pervertir el lenguaje, ya Zapatero, calificó el sangriento atentado de la T-4 de Barajas como “un accidente” en el que murieron dos personas inocentes. Por ello, ahora Sánchez, denomina a ETA como “banda” y no como lo que es, una banda terrorista, y denomina “presos vascos” a lo que son presos etarras. Parece evidente que, el PSOE, participa activamente en blanquera a ETA y legitimar su pasado criminal.
Cuando empiezas degradando el significado de las palabras, terminas degradado y sin valores, y eso precisamente es lo que le ha pasado a este PSOE, en el que todo vale con tal de mantenerse en el poder, vale hasta pactar con el diablo, y parece claro que, en nuestro Parlamento, hay demasiados representantes del “Señor de las Tinieblas” dispuestos a apoyarle a cambio de algo.