En su último discurso antes de la Diada, Torra, ha tenido el atrevimiento de exigir que, Sánchez y el Rey, pidan perdón al pueblo de Catalaña, por el fusilamiento de Companys, algo que ocurrió hace ocho décadas.
Para el que no lo sepa, informarle que Companys fue uno de los mayores criminales europeos del siglo XX. En agosto de 1938 ordenó ejecutar a la joven Sara Jordá, cuyo delito fue el de facilitar el paso por los Pirineos a miles de católicos catalanes para que no los secuestraran y asesinaran.
Creó una dictadura personal y le entregó la calle al terror rojo, firmó miles de sentencias de muerte, decretando el fusilamiento de centenares de mujeres embarazadas de 6 y 7 meses, y desde el 19 de julio de 1936, decretó la muerte de cuatro mil personas, quienes fueron, secuestradas, torturadas y asesinadas. Companys, merecía ser condenado a muerte “mil veces” por sus crímenes.
Que ahora, el inhabilitado presidente catalán, se atreva a pedir que las máximas autoridades del Estado pidan perdón por uno de los fusilamientos más justos que se conocen, solo puede causar indignación.
Espero que al habitante ilegítimo de La Moncloa no le hagan falta los votos que controlan, Torra y Puigdemont, en el Congreso, pues el amoral Sánchez, con tal de seguir en el poder, le pediría perdón a quien fuese necesario.