Lo que intenta Salvador Illa, es imposible, pues no se puede estar “en misa y repicando”, refrán español que explica perfectamente lo que nos quiere hacer creer nuestro ministro de Sanidad.
Ante la mala evolución de la pandemia, con una tercera ola ya desencadenándose en toda España, y el anárquico comienzo de la campaña de “vacunación”, el mes de enero parece que va a ser bastante complicado. Está claro, que el panorama no es el que hubiese querido el ministro Illa y su partido, para desertar del cargo y marcharse de candidato a las autonómicas catalanas.
Ya no nos podrá decir eso de que “como la situación ya empieza a estar bajo control, me voy”, ahora tendrá que irse dejando atrás una gestión desastrosa y un presente situado en el peor de los escenarios. Illa insiste, en que seguirá en el cargo hasta finales de enero, pero no por lo que dice, simplemente, porque si se retrasasen las elecciones, se quedaría un tiempo sin cargo alguno.
Lo cierto es, que en la peor situación sanitaria que se recuerda en España, tenemos un ministro con la cabeza en otros asuntos. Ha estado elaborando las listas, planificando estrategias, y programando actos, de hecho, el jueves 7 tiene previsto un acto en el que presentará su proyecto político como candidato. Los españoles no nos merecemos un ministro a tiempo parcial en las circunstancias actuales.
El 15 de enero decidirán si se mantiene la fecha del 14 de febrero para que se celebren los comicios autonómicos, todo dependerá de la evolución de la pandemia, como Illa no dejará su cargo de ministro hasta que comience la campaña electoral, elucubremos que es gratis.