Ya sabemos por qué nuestro infame presidente ha reculado en su intento de presentar en sede parlamentaria un proyecto de ley específica sobre la Corona, según él, para determinar nuevos criterios de transparencia. Los servicios jurídicos de las Cortes, advirtieron al Gobierno, que su intención de dictar una ley sobre la Corona, no puede tocar aspectos esenciales de la institución monárquica, ya que están recogidos en la Constitución, y ya se sabe, sin esos tres quintos “imposibles”, no es posible modificar nuestra Carta Magna.
Muchos os preguntaréis, si es que Sánchez desconocía esa imposibilidad, seguro que la conocía, pero este elemento es un experto en lanzar, globos sonda y cortinas de humo, para que así la gente hable de otro tema y no de lo que le molesta, es decir, de su nefasta gestión de la pandemia.
Además, su propio CIS ha dejado muy claro que el debate sobre la Corona es residual, que solo le preocupa a un ínfimo número de ciudadanos. Si un gobernante se dedica a crear, conflictos artificiales y necesidades no prioritarias, en mitad de una pandemia, es evidente que lo hace para que no se hable de sus carencias y de sus improvisaciones.
Una parte no desdeñable de nuestra sociedad, se deja manipular por alguien que es cualquier cosa menos prudente, y entra al trapo de quienes pretenden, y me refiero a comunistas y socialistas, acabar con la monarquía para instaurar una supuesta III República. Yo hasta diría, que a Pedro Sánchez le encantaría presidirla, pero eso no pasará. Aunque tengan comprados a la mayoría de los medios, aunque consigan doblegar a la Justicia, siempre quedará nuestro Rey, con las FFAA a sus órdenes y con la mayoría de su pueblo, detrás.