Lo que está ocurriendo en
Cataluña estos días, protagonizado por el gobierno separatista y entidades
afines, muchos pensábamos que jamás lo veríamos en nuestra vida, y mucho menos
en España.
Que se utilicen medios de
comunicación públicos para animar a quienes los siguen para que delaten los
movimientos de Guardia Civil y Policía Nacional, con la finalidad de entorpecer
el desempeño de sus funciones, es claramente delictivo, ya que vulnera varios
artículos de nuestro Código Penal.
Y qué decir de las
consignas que dan, ANC y Omnium Cultural, consignas que nos recuerdan
comportamientos que creíamos olvidados en lo más negro de la historia de
Europa. Estas dos entidades que lideran el movimiento secesionista catalán, han
iniciado una campaña bajo el lema “Siete de democracia”, consistente en siete
pasos a seguir y destinados a conseguir que la gente vote, mediante la presión,
la coacción, la amenaza y el miedo. Mensajes de wassap, llamadas, buzoneos,
hojas en portales y hasta en los ascensores de los edificios, peticiones de
colgar una foto votando, y advirtiendo de que se están elaborando listas de los
enemigos de la causa para el día después, como vemos, todo al más puro estilo
nazi o stalinista, y tienen la desfachatez de hablar continuamente de
democracia, precisamente los que anuncian represalias contra quienes no les
apoyen. Estos independentistas son vulgares fascistas.
Que en pleno siglo XXI, en
un país democrático, europeo y occidental, quienes no representan ni mucho
menos a la mayoría de los ciudadanos de una región, se comporten como lo hacían
los peores regímenes totalitarios de la historia de Europa, nos dan una idea de
la canallesca que forma parte del separatismo catalán.
Todo el que no les apoya es
insultado, eso precisamente le ha sucedido a Joan Manuel Serrat, ahora le
llaman fascista, precisamente a él, un demócrata de izquierdas, alguien que
siempre ha manifestado su orgullo de ser catalán, hasta Joaquin Sabina, Ana
Belén o Victor Manuel, han tenido que apoyarle públicamente ante semejante desatino.
Los que insultan a Serrat y
alaban al criminal de Otegi, solo pueden ser unos fascistas descerebrados y
unos canallas.
