Desconozco porqué motivo, a
los socialistas les llega la sensatez solo cuando abandonan, los cargos
públicos y los cargos orgánicos de su partido, vamos, cuando se jubilan de la
política. Y digo esto, por las declaraciones de quien fue vicepresidente del
primer Gobierno socialista de la democracia, Alfonso Guerra.
Las declaraciones de Guerra,
significaron ayer toda una lección de sentido de Estado. Entre otras cosas,
pidió la aplicación del Art. 155 de la Constitución y la inmediata retirada de
la reprobación de su partido a la vicepresidenta del Gobierno, indicando que
“hay que poner el acento en los golpistas como hizo el Rey”.
Los ilustres jubilados del
PSOE representan la sensatez, frente a esa infame equidistancia que practica
Pedro Sánchez, quien ha optado por el equilibrismo entre el Gobierno y las
inútiles apelaciones a la negociación y al diálogo. Quien como Sánchez piensa,
que la legalidad constitucional y la unidad nacional se pueden negociar, no
está capacitado para gobernar este país, pues ambas cosas solo se defienden, y
punto.
Y es que Pedro Sánchez es
víctima de su ambición, pues si apoyara al Gobierno sin fisuras, cabrearía a
sus futuros socios, a esos con los que piensa formar un Frente Popular Revolucionario
para echar a Rajoy de La Moncloa y ponerse él, para con posterioridad liquidar
la España que conocemos.
En estos momentos, en España
no hay gente de derechas ni de izquierdas, en España hay simplemente, españoles
que quieren defender a su Nación de quienes pretenden destruirla, y los que
activa o pasivamente están empeñados en cargarse la Nación más antigua de
Europa. Solo se trata de eso. Alfonso Guerra y la mayoría de los españoles
pertenecemos al primer grupo, Pedro Sánchez, Podemos, y los separatistas, al
segundo.
Que nadie se escandalice, un
socialista como Guerra puede perfectamente compartir trinchera, en este y otros
asuntos, con cualquier otro español aunque sus ideas políticas sean muy
distintas a las suyas.
Los que como Sánchez o Iglesias
nos hablan de una España ideológicamente, partida y enfrentada, lo hacen por
simple conveniencia. Para ellos la política es lo que mejor les venga a su
interés personal y de partido, para nosotros, la política es simplemente hacer
lo que más beneficie al interés general, y en este caso, lo que más les
interesa a todos los españoles es permanecer unidos y preservar, la unidad
nacional y la democracia.

Si Rajoy fuera tan bueno uniendo España como uniendo gente en su contra…