Si observamos el
comportamiento de Ciudadanos desde el 2 de diciembre en Andalucía, nos damos
cuenta en qué consiste su estrategia, su perversa estrategia. Negocian con el
Partido Popular 89 medidas, muchas de ellas insultantemente continuistas, a
sabiendas de que los votos de PP y Cs no son suficientes para que salga
adelante la investidura de Moreno Bonilla, se dedican a insultar a VOX negándose
a sentarse con ellos, y se reparten las consejerías con el Partido Popular.
Sorprendentemente, Juan
Marin, además de ser vicepresidente, pretende ser consejero de “Regeneración
Democrática”. El que durante cuatro años ha sostenido, ha sido cómplice, ha
sido el guardaespaldas del gobierno autonómico más corrupto de Europa, el que
por ejemplo permitió que comisiones parlamentarias de investigación de la
corrupción socialista fuesen presididas por el PSOE. Esto parece, pero no es
una broma, al zorro no se le puede encargar cuidar a las gallinas.
La estrategia de Ciudadanos
es muy clara, poner a VOX en la tesitura de, o votar la investidura a sabiendas
de que muchas de las medidas pactadas van claramente contra lo que le han
prometido a sus votantes, o no apoyarla y ser culpabilizados por el sistema por
impedir el supuesto cambio en Andalucía. Evidentemente, Ciudadanos prefiere lo
segundo, que se repitan elecciones, que se movilicen todos los votantes
“socialistas y antiderecha”, y así poder pactar con su querido PSOE, con su
querida Susana.
VOX tomará su decisión, pero
lo que los andaluces deben comprender, es que el único desleal con esa mayoría
que quiere un cambio, que el único que no defiende los intereses nacionales, es
Ciudadanos, y que lo que ocurra aquí, luego se exportará en mayo al resto de
CCAA y ayuntamientos.

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