Tras el pésimo resultado
electoral cosechado por Podemos en las elecciones andaluzas, recordemos que han
perdido 300.000 votos en relación a las últimas autonómicas, Pablo Iglesias,
como todo líder comunista que se precie, ordenó ayer a sus radicales, tomar las
calles de Sevilla, Granada y Málaga, para tratar de conseguir en ellas lo que
no fue capaz de conseguir democráticamente en las urnas.
Con la excusa de que era una
protesta contra VOX por esos doce escaños conseguidos por la formación que
encabeza Santiago Abascal, protagonizaron marchas ilegales y hasta algún que
otro hecho violento. Esta turba podemita es tan torpe, que no entiende que
ayer, al insultar a VOX estaban insultando a los 400.000 andaluces que les
votaron. Ellos que se autodenominan “antifascistas”, demuestran que son los
verdaderos fascistas al no respetar lo que los andaluces han votado
democráticamente.
Las palabras de Pablo
Iglesias haciendo el llamamiento para que esta jauría se manifestase contra
VOX, es una clara incitación al odio y a la violencia, y será él y solo él, el
responsable de lo que pudiese ocurrir, de los delitos que pudiesen cometer
estos descerebrados contra quienes componen ese patriótico proyecto denominado
VOX.
En paralelo con estas
demostraciones totalitarias de la extrema izquierda podemita, los medios de
comunicación, casi todos, afines a la izquierda, continúan intoxicando en
relación a VOX, llamándole de todo, medios que precisamente evitan llamar a
Podemos, extrema izquierda.
Mientras todo esto sucede,
Ciudadanos continúa mareando la perdiz, pasándosele por la cabeza traicionar a
su electorado para evitar que se levanten las alfombras de San Telmo y así no
perjudicar a su ex socia, Susana Díaz.
