Mientras el PSOE no
reconozca, que su debacle en Andalucía es en parte, consecuencia de su
connivencia y permisividad, con sus socios de moción de censura y, sobre todo,
con los golpistas catalanes, mientras no reconozca eso, lo evidente, irá cuesta
abajo y sin frenos camino de la irrelevancia, y hasta de la desaparición.
Tenemos un Gobierno, que
nunca mejor dicho “cada vez que dice algo, sube el pan”, incluso la ministra de
Justicia se ha atrevido a decir recientemente, que Bildu, ERC o PDECat son
partidos “constitucionalistas”, y eso lo dice este Gobierno, a la vez que tacha
a VOX como de “inconstitucional”. Todas estas declaraciones les están costando
caro a los socialistas, y mucho más caro le van a costar, pues Andalucía ha
sido solo el adelanto de lo que está por venir.
A VOX le han dado su
confianza 400.000 andaluces, hablamos de una opción legítima y democrática que
los cambios constitucionales que propone, pretende hacerlos siguiendo los
cauces que establece la propia Constitución, esa ley de leyes que ahora cumple
40 años. Precisamente, todo lo contrario que pretenden hacer los socios de
Pedro Sánchez y su Gobierno, quienes unos, los separatistas, pretenden
directamente romper la unidad nacional, y los otros, los podemitas, se dedican
como anoche en Cádiz, a incendiar nuestras calles y aterrorizar a la población.
Este PSOE no aprende, ahora
Sánchez tiene la ocurrencia de cambiar la Constitución para acabar con la
inviolabilidad del Rey, en un claro guiño a la extrema izquierda, y a
continuación, Ávalos, su portavoz, le contradice. Tenemos un Gobierno instalado
en la locura, y a un presidente que es un auténtico “pollo sin cabeza” cuyo
único objetivo es llegar a final de legislatura en La Moncloa, pues si convoca
elecciones ya sabe lo que le espera, seguir los pasos de su “amiga” andaluza.
