Hace apenas cuatro años,
cuando Cs dio el salto a la política nacional, defendía abiertamente la
derogación de la aberrante Ley de Violencia de Género, y de ello hay en la red
sobradas pruebas de vídeo y de audio, una norma que, entre otras burradas,
vulnera de forma flagrante uno de los principios esenciales del estado de
derecho, la sagrada igualdad ante la ley, al imponer penas diferentes a hombres
y mujeres por la comisión del mismo delito. Sin embargo, en la actualidad,
Rivera y los suyos, en una nueva muestra de cobardía, oportunismo y, sobre todo,
profunda hipocresía, se ha plegado por completo a lo que impone la progresía imperante
sobre esta y otras muchas materias.
Lo pactado ahora por PP y Cs
en Andalucía, es implementar «con dotación presupuestaria suficiente»
las medidas dictadas por la ideología de género y las asociaciones feministas
radicales, esa red que dilapida grandes cantidades de dinero público, pero del
que le llegan una cantidad ínfima a las verdaderas víctimas.
En las elecciones generales
de 2015, el mensaje del partido naranja coincidía, básicamente, con el de VOX,
ya que su programa apostaba por sustituir la actual normativa estatal por una
nueva «Ley Contra la Violencia Intrafamiliar» para eliminar la
distinción de penas en función del sexo. En los de Rivera sigue primando su
obsesión por parecer progre.
VOX, por el contrario, no se
arruga, y pretende «restituir la igualdad jurídica» que reza la
Constitución en su artículo 14, de modo que «las penas sean iguales por un
mismo delito para todos los ciudadanos, sea cual sea su sexo u orientación
sexual», así como «respetar los derechos fundamentales tanto de las
denunciantes como de los denunciados, en este último caso no vulnerando la
presunción de inocencia, impidiendo que se invierta la carga de la prueba (que
el acusado no tenga que demostrar su no culpabilidad) y evitando aplicar las
detenciones preventivas».
Hay que terminar con la
manipulación y los prejuicios, se tiene que respetar la presunción de
inocencia, la independencia judicial y que se acaben las subvenciones
millonarias a asociaciones que fomentan el feminismo supremacista y las
imposiciones ideológicas de la izquierda.
Y es que, por mucho que la
izquierda -Cs inclusive- afirme lo contrario, ni la vigente Ley de Violencia de
Género ni el reparto de partidas millonarias entre las feministas acordado por
el resto de partidos han demostrado ser eficaces contra estos delitos, puesto
que el número de víctimas no se ha reducido tras el viraje sectario que impulsó
el PSOE. Lo peor de todo es que, pese a la clamorosa injusticia que arroja esta
normativa discriminatoria y perversa o la evidente ineficacia que reflejan los
datos, la inmensa mayoría de partidos, a excepción de VOX, traguen con la gran
estafa de la llamada «violencia de género”.
Pero lo que si es cierto, es
que la mayoría silenciosa, esa que no habla por temor a la dictadura de lo
políticamente correcto, está contra esa perversa ley, y por ello, VOX recibirá
su apoyo en las próximas citas electorales.
