Pese
a que dentro de un mes y medio, el Tribunal Supremo se pronunciará
al respecto, la Junta de Andalucía ha vuelto a imponer su criterio
político sobre la normativa legal en lo que respecta a la educación
diferenciada, y a comunicado a los colegios afectados que no les
renovará el concierto para el próximo curso.
Recordemos,
que en una sentencia, el Tribunal Superior de Justicia de Andalucía
ya dio la razón a los colegios en su derecho de impartir la
enseñanza a alumnos de un solo sexo. Entendiendo, que la Junta de
Andalucía se opone a este tipo de educación por cuestiones
únicamente “ideológicas”, frente a la “libertad de los
padres”, y esta batalla por la libertad siempre debería ganarla
la sociedad.
Para
muchos, en la educación diferenciada el rendimiento escolar de los
alumnos es mucho mayor, es lógico pensar, que si hay padres que
piensan eso, sean ellos los que ejerciten su derecho a la libre
elección del tipo de educación que desean para sus hijos. El cuento
que esgrime la izquierda de que discrimina, no cuela, y debe ser
acreedora de los beneficios públicos de la concertación.
Como
en su día reconoció el auto del TSJA, “la Junta de Andalucía no
ofreció ni un solo argumento jurídico ni fáctico”.
Debo
mencionar, que como es evidente, la casi totalidad de estos colegios
son de adscripción religiosa, y que por ello la Junta se ha tomado
el asunto muy “a pecho” contra ellos, demostrando su rancio
anticlericalismo. Parece que olvidan, que en una democracia, los
ciudadanos deben de disponer de todas las opciones, y que ellos,
desde su total libertad, elegir.
Desgraciadamente,
en Andalucía gobierna un partido llamado socialista, y claro, en su
afán de que la escuela sea un vivero de futuros votantes de
izquierdas son capaces de arrebatar su libertad de elección a todo
aquel que sea un obstáculo para conseguir sus abyectos fines, que no
son otros que los de “adoctrinar” desde la tierna infancia.
