Ahora
resulta, que Luis María Ansón ha descubierto que ante el desafío
independentista catalán, Rajoy y su gobierno están a verlas venir
en lugar de multiplicar sus esfuerzos para impedir el jaque al Estado
de Derecho que se perpetra en Cataluña.
A
Ansón le sorprende, que nadie del entorno de Rajoy, le cante las
cuarenta en la linea de lo que dijo José Mª Aznar, y se muestra
sorprendido por el hecho de que la mayoría absoluta no le haya dado
a Rajoy la fuerza suficiente para desbaratar el acoso que prepara el
secesionismo catalán.
Don
Luis María, ve imprescindible que el presidente acuerde con el PSOE
una declaración conjunta contra la maniobra secesionista, parece
claro que este señor confunde sus deseos con la tozuda realidad.
Se
atreve a comparar la situación actual con la Transición, cuando en
aquellos tiempos lo que él llama el “centro derecha” y el
“centro izquierda” que entonces eran mas del 80% del voto
nacional, llegaron a ese gran pacto de Estado.
El
problema, don Luis María, es que en la actualidad, ni tenemos a
Adolfo Suárez, ni tenemos a Felipe Gozalez, ni a nadie que se les
parezca, pues ni Rajoy ni Rubalcaba tienen el mas mínimo atisbo de
estadistas, mas bien son políticos mediocres y totalmente
prescindibles. Si eso ocurre en los líderes políticos, en lo
referente a los partidos, las cosas han cambiado mucho, el actual PP
es la peor derecha y el actual PSOE la peor izquierda, y el centro
político no lo representa ninguna de esas dos opciones.
El
centro político, si nos referimos exclusivamente a los partidos con
representación parlamentaria nacional o autonómica, está mucho mas
en UPyD o en Ciudadanos, partidos pequeños y emergentes, de
ideología transversal, que apuestan por la regeneración democrática
y que en cada nueva cita electoral reciben mas apoyos de los
ciudadanos. Y ninguno de los dos grandes partidos cuenta con ellos
para nada, pues denuncian sus desmanes un día si y el otro también.
Sr.
Ansón, lo que usted dice que tiene que ocurrir, como sueño debió
serle muy placentero, pero en la España de hoy en día parece
irrealizable.
Estoy
de acuerdo con usted en que este régimen está agotado, en que los
jóvenes se muestran indiferentes o indignadas ante la situación
política, en que la reforma de la Constitución es imprescindible.
El problema es que, con la clase política que tenemos, cualquier
reforma constitucional sería a peor, mas bien diría yo, que la
reforma de la Constitución la tendrían que hacer los ciudadanos
para defenderse de la clase política.
Tampoco
estoy de acuerdo con usted, en que si no se hace una reforma
constitucional, nos la harán desde fuera la extrema izquierda y las
fuerzas antisistema; si los totalitarios y los violentos se imponen,
será por la inacción por cobardía de unos gobernantes que
disponiendo de mayorías son incapaces de hacer los cambios que
requiere la sociedad y demandan su ciudadanía.