Tras las dos últimas matanzas
cometidas en EEUU por perturbados, nuestros medios de comunicación han
reanudado su campaña contra el hecho de que los ciudadanos norteamericanos
puedan adquirir armas, libre y legalmente, principalmente para su autodefensa.
Siempre he pensado lo mismo, las armas en sí mismas no son ni buenas ni malas,
el problema reside en quien las utiliza y para qué.
Se nos ofrecen a los
españoles, informaciones sesgadas con imágenes de manifestaciones anti armas,
cuando la realidad es muy diferente. Incluso entre los progres de allí, entre
los votantes demócratas, hay mucho partidario de mantener las cosas como están.
El pueblo norteamericano
siempre lo tuvo claro, para ellos, tristes hechos como los ocurridos ayer, son
el precio que una sociedad tiene que pagar para que sus nacionales puedan
defender su vida, la de su familia, y sus propiedades. Aunque suene duro, estas
matanzas son vistas por la mayoría de ellos, como ese daño colateral para
mantener uno de sus derechos mas importantes, el de la propia defensa.
Aquí en España sucede todo lo
contrario, el Estado no puede protegernos a cada uno de nosotros y no nos
permite defendernos, nosotros y los nuestros estamos a expensas de que algún
criminal se cruce en nuestro camino, y si lo hace, nuestra sociedad es tan
garantista, que defiende más al delincuente, al criminal, que al ciudadano
honrado.
Todos conocemos casos, de buenas
y honradas personas, que estando en sus domicilios con su familia, han sido
asaltadas por criminales, se han defendido con lo que tenían a mano, y han sido
condenadas con duras penas de cárcel y a indemnizar a los delincuentes, algo
absurdo. Y qué decir de ese héroe que decide ayudar a alguna persona que es
atacada por la calle, se juega su futuro. Lo que ocurre en España es demencial.
Toda mi admiración a esa
mayoritaria parte del pueblo norteamericano, que se defiende, defiende a los
suyos, y lo suyo. Siento envidia sana de ellos. Soy consciente, de que lo que digo es políticamente muy incorrecto, pero me da absolutamente igual, siempre digo lo que pienso.

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