Los dos grandes enemigos del curso escolar que pronto comienza son, la pandemia y el Gobierno, la pandemia, porque por muchas medidas que se tomen, muchos alumnos se contagiaran y a su vez, a sus familiares, y el Gobierno, porque a tres semanas del comienzo del curso, no solo no ha elaborado una normativa coherente, común y clarificadora, un protocolo realista que oriente y ayude a las distintas CCAA, sino que la ministra Celaá está completamente desaparecida en una clara dejación de funciones. El caos organizativo parece garantizado en el curso que en apenas tres semanas comienza.
Por el contrario, nuestro gobierno de socialistas y comunistas, están utilizando la situación para intentar desgastar a los gobiernos autonómicos donde gobierna la derecha, utilizando a los sindicatos de profesores vinculados a la izquierda. La obsesión del PSOE y de Podemos, siempre ha sido Madrid, por ello, los suyos han empezado las hostilidades convocando una huelga para el comienzo del curso en esa comunidad. Hacer eso en medio de la pandemia, para mí, es un comportamiento criminal.
Y ahora voy a mojarme en un tema bastante polémico, aunque no me atañe porque ya no tengo hijos en edad escolar, ni aún tengo nietos. Pese a que la escolarización es obligatoria a partir de unas edades, y si los padres no lo cumplen pueden ser sancionados, en las circunstancias actuales entiendo que se debería permitir que los padres decidieran libremente si llevan o no a sus hijos al colegio. Yo, en las actuales circunstancias, no los llevaría, pues considero que llevarlos pone en riesgo la salud y la vida de toda la familia.