Desde que en julio de 2015 la
socialista Francina Armengol ocupó la presidencia de las Islas Baleares,
gracias a un pacto con los nacionalistas de Més, y al apoyo externo pero
fundamental de Podemos, desde entonces, el catalán está desterrando al español
de las Islas. Mientras perpetran este crimen lingüístico, el Gobierno de España
no ha movido un solo dedo para evitar lo que está ocurriendo.
En Baleares, los médicos
tienen que saber catalán para tener futuro profesional.
En Baleares, los padres ya no
pueden escolarizar a sus hijos en español, y la inmersión lingüística se va a
blindar en una futura ley educativa autonómica.
En Baleares, los ciudadanos
son atendidos por defecto en catalán en la administración pública porque el
Govern obliga a los funcionarios a hablar primero en catalán.
Y ocurre lo mismo con las
empresas que subcontratan servicios con el Ayuntamiento de Palma: se las
excluye del concurso público si no lo hacen todo en catalán.
En Baleares, los escritores
ya no pueden presentarse al certamen de los Premios Ciudad de Palma en español
porque se suprimió y ahora sólo hay galardón para el que escriba en catalán.
La presidenta, Francina
Armengol, se ha alejado de una parte de su electorado y se ha alineado con los
socios de los separatistas catalanes, con quienes quieren erradicar de Baleares
todo lo que huela a España. Las Islas Baleares está siendo colonizada por la
Cataluña separatista.
O el Estado actúa e
interviene ya en las Islas Baleares, o a no mucho tardar tendremos otro
problema parecido al de Cataluña. Tiempo al tiempo.
A este PSOE, al PSOE de
Iceta, Armengol, y del propio Pedro Sánchez, le va sobrando la “E” de español
desde hace ya tiempo. Este PSOE, junto a Podemos, ha protagonizado en la UE un
nuevo ridículo, algo que ha producido estupor entre nuestros socios, pues se
han opuesto a que De Guindos sea elegido vicepresidente del BCE. Han trabajado
para impedir que un español ocupe tan importante puesto, y no lo han conseguido.
Lo dicho, la “E” de español le sobra en sus siglas.
