La inseguridad en Barcelona
crece de una manera descontrolada. Ya se registran una media de 26 delitos cada
hora y ya es la ciudad más peligrosa de España. Este pasado lunes, se produjo
el séptimo homicidio desde que comenzó el verano, una mujer sueca fue
encontrada muerta, medio desnuda, en el Puerto de Barcelona.
Cuando esta alarmante
situación se da en una de las ciudades que más turistas visitan, parece claro
que se puede estar cavando su propia “tumba”, de hecho, ya se producen
llamamientos y advertencias, de gobiernos y de distintos organismos, para que
sus nacionales eviten visitar la ciudad condal, pues en ella se dan datos de
inseguridad nunca vistos antes ni de cerca.
El aumento de los delitos va
paralelo a la llegada masiva de inmigrantes ilegales. La alcaldesa, Ada Colau,
sigue empeñada en convertir a Barcelona en “ciudad refugio”, lo que ha
provocado que miles de inmigrantes ilegales hayan solicitado asilo en la
ciudad. Desde el ayuntamiento barcelonés, en vez de tomar las medidas
necesarias para frenar el aumento de la inseguridad, protagonizada
principalmente por grupos de menas que se han hecho fuertes en la zona de El
Raval, donde se producen la mayoría de los robos, se dedica a protegerles, aún
más que a sus propios ciudadanos, esos que sufren en sus carnes los distintos
delitos y ya andan con miedo por su ciudad.
Hay que decirlo alto y claro,
ya hay zonas en Barcelona controladas por bandas de inmigrantes ilegales
violentos, zonas en las que los vecinos, según a qué hora, se lo piensan antes
de acceder a ellas.
Si en un principio,
independentistas y comunistas pensaron, que la llegada masiva de inmigrantes
favorecería su causa, con el tiempo se ve muy claro, que lo que han conseguido
ha sido degradar enormemente su ciudad y empezar a matar su gallina de los
huevos de oro, el turismo.
