Lo
aparecido en el diario El Mundo es muy grave. La reunión que mantuvo
Pedro J. Ramírez con el ex tesorero del Partido Popular, Luis
Bàrcenas, días antes de su entrada en prisión, no tiene
desperdicio.
En
las reacciones que ha provocado este artículo ha habido mucho de
hipocresía, pues nadie duda que la financiación de los viejos
partidos, ha estado y está, al margen de la legalidad. Y mientras
tanto, los zánganos del Tribunal de Cuentas, arrodillados ante los
que les han nombrado, arrodillados ante los partidos corruptos.
Según
Bárcenas, “Durante al
menos los últimos 20 años el PP ha estado financiándose de forma
ilegal, recibiendo donaciones en metálico de constructores y otros
empresarios que a su vez obtenían adjudicaciones o contratos de las
administraciones gobernadas por el partido”, “Parte
del dinero entregado se ingresaba en las cuentas bancarias del
partido, parte se destinaba a pagar en negro el sobrecoste de las
campañas electorales para eludir la fiscalización del Tribunal de
Cuentas y otra parte se quedaba en la caja fuerte y era utilizado
para otros fines”.
El
artículo asegura que Bárcenas identifica esos “otros fines” con
el pago trimestral de sobresueldos en metálico al presidente, el
secretario general y los vicesecretarios del Partido Popular, cuyo
pago se habría realizado en las oficinas del partido cuando este
estaba en la oposición y en los propios ministerios públicos cuando
se hallaba en el Gobierno.
Acusando
como responsable a Mª Dolores de Cospedal, la secretaria general del
PP y presidenta de Castilla La Mancha, Bárcenas describiría en esa
conversación cómo realizó el cobro de una comisión de 200.000
euros a cambio de la adjudicación de una contrata municipal en
Toledo a una empresa de construcción cuyo propietario aparece en los
famosos “papeles de Bárcenas” como donante del partido. Para
esta acusación y según el ex tesorero, existirían documentos
acreditativos que el mismo Bárcenas mostró a Mariano Rajoy, a lo
que el presidente respondió echándose las manos a la cabeza: “¡Por
Dios, Luis, cómo puedes tener estos papeles”.
El
motivo por el que Bárcenas habría enseñado los documentos a Rajoy
sería el de presionar al presidente para que controlara a Cospedal,
a la que hacía responsable de las noticias aparecidas en la prensa
que le eran desfavorables. Bárcenas habría dicho entonces al
presidente: “¡Me están machacando! O le paras los pies a esa tía
o te quedas sin secretaria general”. Rajoy habría pedido templanza
a Bárcenas apuntando que el ex tesorero estaría siendo “víctima
de una persecución política” dirigida en realidad hacia Rajoy.
El
Mundo cuenta los detalles aportados por Bárcenas sobre cómo se
realizaban los pagos de los donantes del partido durante la época en
la que él era gerente y el tesorero era Álvaro Lapuerta. El dinero
se entregaba en bolsas, maletines o maletas en presencia de ambos y
posteriormente procedían a contarlo juntos e introducirlo en la caja
fuerte, “bromeando a menudo sobre si se fiaban el uno del otro”.
Las cantidades aportadas y los nombres eran apuntados por Bárcenas
en un libro de caja. Durante los días siguientes al pago, Lapuerta
llamaba por teléfono al ministerio o cargo público implicado para
informarle de que en los próximos días recibiría una visita de
alguien a quien se debía atender con especial atención.
En
el caso del pago en negro de los sobresueldos, sería el mismo
Lapuerta el que los entregaría, usualmente acompañados del detalle
de algún regalo, como, por ejemplo, una caja de caros puros
Montecristo.
Con
respecto al propio caso Bárcenas desde que en el año 2009 comenzara
a ser investigado por la trama Gürtel, el artículo relata detalles
de índole muy personal sobre las entrevistas privadas que el ex
tesorero habría mantenido con diversos cargos del partido.
Según
Bárcenas, los papeles publicados hace unos meses por El País
habrían salido del abogado Jorge Trías sin su consentimiento, a
quien dejó los documentos para que “valorara su trascendencia y se
los guardara ante un eventual registro domiciliario” pero que, por
considerarlos “una bomba”, “traicionó su confianza” y los
entregó a la prensa.
Al
día siguiente tras la publicación de la noticia y según el relato
de Bárcenas, él habría recibido llamadas telefónicas de miembros
del Partido Popular para pedirle que negara su autoría en los
papeles y, con ello, su veracidad. Estas llamadas habrían sido
realizadas por la secretaria de Comunicación del PP, Marilar de
Andrés, y el eurodiputado Gerardo Galeote.
Bàrcenas
se limitó a difundir un comunicado en el que negaba las acusaciones
de financiación ilegal del partido pero sin desmentir la autoría de
los documentos, por lo que habría recibido un sms de Rajoy apoyando
su decisión y en el que le comunicaba que estuviera “tranquilo y
sereno”, que le llamaría al día siguiente. Pero Rajoy no sólo no
llamó al ex tesorero sino que interpuso a los ex ministros Michavila
y Acebes como interlocutores con él para comunicarse con Rajoy. “Ese
falso desmentido habría sido un acto de lealtad hacia Rajoy y el
partido”.
Posteriormente
se habría producido una reunión en la sede de Génova en la que
participaron Bárcenas, su esposa, Rajoy y Javier Arenas en la que se
habría tratado el tema del abandono progresivo de Luis Bárcenas del
PP por el bien del partido, así como los acuerdos económicos del
“finiquito” alcanzados para ello. Según el ex tesorero, esta
gestión habría sido llevada a cabo por el mismo Arenas, con el que
se habría reunido en un restaurante de Sevilla, en el que Arenas
comunicó a Bárcenas que, puesto que su situación fiscal ya estaba
regularizada –Bárcenas se había acogido a la amnistía fiscal de
Montoro–, Rajoy le ofrecía “dejarlo todo como estaba”. Javier
Arenas niega que ese encuentro se produjera.
Según
el artículo, lo hasta ahora publicado sólo sería la punta del
iceberg de toda la documentación que Bárcenas tiene en su poder y
que, en sus palabras, “haría caer al Gobierno”. Entre estos
documentos se encontraría la “contabilidad B” de los años no
publicados en la que aparecen pagos en negro a dirigentes del PP, a
un ex dirigente del PSOE y a algún periodista. También tendría
otro tipo de documentación e incluso discos duros de ordenador para
ofrecer como prueba.
Ante
lo declarado por Bárcenas, los ciudadanos tenemos toda la
legitimidad para exigir que este asunto se investigue hasta sus
últimas consecuencias y se depuren todas las responsabilidades. Los
que no tienen ninguna legitimidad, ni siquiera para escandalizarse,
son los políticos de PSOE, IU o de partidos nacionalistas, ya que a
ellos la corrupción les llega, igual que al PP, mas arriba de las
cejas.
Que
el PSOE de los ERE de Andalucía se atreva a mostrar, de forma
pública y teatral, su indignación, causa vergüenza ajena. La
famosa frase a la que se apuntan cada vez mas ciudadanos , esa de “PP
y PSOE la misma porquería son”, es el ejemplo mas claro de lo que
empieza a pensar la ciudadanía.
Empiezo
a presentir la gran debacle electoral que van a cosechar los viejos
partidos en futuras elecciones.