La decisión del Tribunal Supremo de no estimar los recursos del Partido Popular y de Vox contra el nombramiento de la fiscal general del Estado, Dolores Delgado, no solo por haber sido ministra de Justicia de un gobierno socialista, sino por no darse en ella los requisitos necesarios, nos demuestra, que nuestra Justicia en general, y nuestros altos tribunales, en particular, se parecen mucho más ya, a los venezolanos, que a los de cualquier democracia occidental. En respuesta a esa decisión del TS, tanto el PP como Vox, han anunciado un recurso al Tribunal Constitucional.
No puede ser Fiscal General del Estado, una persona que se hizo célebre por llamar maricón a una persona homosexual, por decir que había visto a magistrados y fiscales del Supremo en Colombia teniendo relaciones con menores, por avalar lo que denominó información vaginal o por decir que prefería los tribunales con tíos, entre otras muchas cosas.
Estamos inmersos en un proceso revolucionario, no llevado a cabo en las calles, es un proceso llevado a cabo por un Gobierno y sus cómplices, todos esos que lo sostienen y le desean lo peor a nuestra patria. Ya controlan la mayoría de los medios de comunicación y han colonizado la casi totalidad del Poder Judicial. Pretenden impedir como sea, que la izquierda salga derrotada en las próximas elecciones generales, si Pablo Casado y su partido creen que, pactando ciertas cosas con Sánchez, ayudan en algo, está muy equivocado, pues solo le da oxígeno a un Gobierno de delincuentes que pretende claramente cargarse el régimen del 78 y cargarse la Constitución por la puerta de atrás al no tener los apoyos necesarios para cambiarla.