Cayetana Álvarez de Toledo, intelectual liberal, parlamentaria brillante, mujer de principios, ha sido destituida por Pablo Casado de su cargo de portavoz del Partido Popular en el Congreso de los Diputados.
Cayetana era partidaria de combatir a la izquierda en el mundo de las ideas, era partidaria de derogar la Ley de Violencia de Género, la Ley de Memoria Histórica, se oponía a ese feminismo sectario imperante, y por supuesto, quería que se le devolviera la independencia a la Justicia. Tras su defenestración, ha quedado claro, que este PP no quiere nada de eso.
Casado parece haber optado por intentar parecerse a Feijóo, para ello le da igual haber traicionado su discurso de cuando llegó a la presidencia. Ahora quiere un partido centrado y moderado, es decir, acomplejado y cobarde, que le pida perdón a la izquierda todos los días por ser quienes son, un partido que pactará los PGE con socialistas, comunistas y separatistas, y todo lo que haga falta. Un partido que, con esa actitud, permitirá al farsante acabar plácidamente la legislatura mientras destruye nuestra sociedad, nuestra salud, nuestra economía, y nuestra Nación.
Con su decisión, Pablo Casado y su partido, serán corresponsables de las tropelías que cometan quienes nos desgobiernan, con esta decisión, la posibilidad de que el PP vuelva a gobernar, se aleja. Posiblemente, en la Moción de Censura que Vox tiene anunciada para septiembre, hasta esgriman un discurso casi progre, a lo Feijóo. Lamentable.