Pablo
Casado, se erigió en el protagonista de la toma de posesión de Isabel Díaz
Ayuso como presidenta de la Comunidad de Madrid, reiterándole a Ciudadanos la
oferta de ir en coalición en el caso en que hubiese repetición de elecciones
generales. Eso sí, para rebajar la presión sobre Rivera, aclaró que sería una
alianza puntual, en la que cada partido mantendría, sus siglas, su programa
electoral, y su proyecto político.
Casado
parte de la premisa de que, si el centro derecha se presenta fragmentado, jamás
llegará a La Moncloa, pues la Ley Electoral castiga esa división, y que el poco
trasvase de votos que habría, sería dentro de cada bloque, y no de uno a otro.
Casado
me sorprende al afirmar, que para que el centro derecha llegue al poder se
tienen que dar tres condiciones: la unión del centro derecha, la
desmovilización de la izquierda, y la fragmentación de la izquierda con la
irrupción de un partido encabezado por Errejón, es decir, el éxito dependería
de factores externos y hasta aleatorios, no lo entiendo. Y eso, sin contar con
el imprescindible apoyo de VOX sin entrar en dicha coalición, algo muy dudoso
si lo único que se pretende es llegar al poder, y no, llevar a cabo los cambios
de calado que tantos españoles ansiamos, unos para neutralizar los grandes
peligros que acechan nuestra Nación, y otros, tumbando las leyes ideológicas de
la izquierda, Memoria Histórica, Violencia de Género, LGTBI, Inmigración y
otras. Casado olvida que, si VOX apoya a un gobierno que no actúe en esa
dirección, defraudaría a sus votantes y perdería su razón de existir, y parece
evidente, que Ciudadanos no estaría de acuerdo.
