La sequía nos azota, y está
provocando una situación de extrema gravedad, pues no sólo se producen cortes
en el suministro de agua en algunos municipios, sino que la España rural,
asiste impotente a este drama para su modo de vida. Las pérdidas económicas que
experimentan agricultores y ganaderos sólo pueden contribuir a deteriorar, aún
más, la delicada situación que atraviesan muchos territorios tradicionalmente
vinculados al campo, esos en los que el efecto de la despoblación se acrecienta
año a año.
Las escasas lluvias de
finales, de primavera y verano, han disminuido de forma notable las reservas de
agua en los embalses. La reserva hidráulica española ha descendido hasta el
49,4% de su capacidad total, la falta de lluvia está produciendo estragos en el
campo al no cubrirse ni en un 45% las necesidades hídricas de los cultivos,
llevando ello a una reducción significativa de producción con respecto a los
últimos años. Hace una semana ya estaban numerosas cuencas hidrográficas en
porcentajes inferiores al 50%: Guadalquivir (40,07%), Guadiana (42,50%), Júcar
(33,08%), Segura (24,04%) y Tajo 41,80%. Todas en mínimos históricos de los
últimos años y, ante la falta de previsión de lluvias, en situación de extrema
gravedad tanto para la población como para agricultores y ganaderos.
No olvidemos nunca, que PSOE
derogó el Plan Hidrológico Nacional para obtener los votos de ERC en la
investidura de Zapatero, y de esa manera, se cargó el instrumento que habría
puesto fin definitivamente a todos nuestros problemas hídricos, mediante la
interconexión de las diferentes cuencas, pues el agua que hay en España debe
ser de todos los españoles.
