El PP y el PSOE han pactado cambiar el Tribunal Constitucional tras saber que abordará un asunto que puede beneficiar a Vox. De nuevo el PP vuelve a dar oxígeno a un gobierno empeñado en vulnerar la Constitución. Recordemos que en febrero el PP ya dejó aparcada su petición de independencia para RTVE y pactó con el PSOE repartirse su consejo junto a Podemos y PNV, y dejando fuera a Vox, a pesar de tener más votos que podemitas y nacionalistas vascos.

Dar oxígeno a un gobierno que pisotea la constitución, y que ha pactado con todos los enemigos de España, es exactamente lo contrario de tener sentido de Estado. El pacto de Pablo Casado con Pedro Sánchez revela que el PP comparte la agenda progre y que está más cerca del PSOE que de sus propios votantes. Y revela también que populares y socialistas tienen la voluntad de gobernar de acuerdo para que nada cambie.

Este acuerdo lo ha desencadenado la noticia de que el TC revisará, por fin, el recurso a la ley del aborto. Y lo va a hacer, justo cuando el PP de Casado ha renunciado a la defensa de la vida, recordemos que Feijóo y Ayuso se han declarado abiertamente pro abortistas, y por su parte, Vox ha anunciado que derogará la Ley del Aborto si llega al poder.

El PP recurrió la ley del aborto en 2010 y cuando llegó al poder con mayoría absoluta decidió no derogarla, Rajoy perpetró esa traición a la promesa electoral. En marzo de 2019, Pablo Casado, se mostró dispuesto a apoyar la Ley si el TC la avalaba. Ahora, pacta para que con una mayoría progre en el TC no se derogue la Ley del Aborto y se vayan a Vox la parte próvida de sus votantes.

El PP ha ido asumiendo las tesis abortistas del PSOE. En agosto de 2020 el PP votó junto a la extrema izquierda a favor de un informe europeo para promover el aborto en Polonia, en contra de los intentos de ese país para proteger el derecho a la vida de los niños por nacer.

Durante años el PP ha ido tirando por la borda sus principios hasta instalarse en un vacío ideológico que ha ido rellenando con las tesis ideológicas de la izquierda, ya sea por activa o por pasiva. Ahora mismo, entre la posición de Vox y la que mantiene el PP en este tema hay un abismo ideológico, ético y moral cada vez mayor.

Vox ya ha ganado importantes recursos en el TC, como el que denunció la vulneración de derechos fundamentales durante el estado de alarma de 2020, una sentencia publicada el pasado mes de julio, y el que denunció el cierre del Congreso durante el confinamiento, cuya sentencia se publicó hace unos días. Y esto es sólo el comienzo: Vox ha presentado 20 recursos al TC contra otras tantas disposiciones del gobierno, y si el Tribunal dicta a favor de los recurrentes, quedaría en evidencia que Vox es el que defiende la Constitución frente a un gobierno que la pisotea y mientras el PP se cruza de brazos, que es la percepción que ya han generado los dos citados recursos en los que el TC dio la razón al partido de Abascal. Ante este panorama, se explican las prisas de PP y PSOE por cambiar el Tribunal. Ponen sus intereses partidistas, una vez más, por encima del respeto a la Constitución y a la separación de poderes.

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