Angel
Carromero, el dirigente de Nuevas Generaciones del Partido Popular,
por fin se ha decidido a hablar y a contar la verdad sobre lo que
ocurrió en aquel accidente que tuvo en Cuba, y que provocó el
fallecimiento de los disidentes cubanos Oswaldo Payá y Harold
Cepero.
Carromero
le prometió a la hija de Oswaldo Payá que cuando volviera a España
contaría toda la verdad y lo ha cumplido, lo ha hecho en una
entrevista a The Washington Post.
El
joven español confirma que el accidente fue provocado por otro
vehículo que lo embistió por detrás, un vehículo con distintivo
oficial; también ha afirmado que sus condiciones de reclusión han
sido infames, que ha sido torturado y que el juicio al que le sometió
el gobierno cubano estuvo totalmente manipulado, de ahí su condena
por homicidio imprudente.
Tras
aparecer la entrevista del diario norteamericano en su web, nuestro
Ministro de Asuntos Exteriores, José Manuel García-Margallo, de una
manera infame ha desmentido a Carromero, y ha dado una explicación
lamentable. Según el, en el acuerdo entre el cónsul de España en
La Habana y el gobierno cubano, se recogía expresamente que
Carromero solo sería devuelto a España si reconocía que el
accidente no fue provocado.
Podemos
estar de acuerdo con el ministro en que, si es necesario, un español
reconozca su falsa culpabilidad presionado por una dictadura criminal
con tal de salir de ese infierno, lo que no es normal es que su
propio Gobierno le impida contar la verdad tras recuperar la
libertad. Esta claro, que nuestro gobierno prefiere mantener las
buenas relaciones con la Dictadura cubana, antes de decantarse por la
verdad, la democracia y la libertad.
Desde
este blog, al día siguiente del accidente, y tras conocer la versión
de la familia de los disidentes, afirmé que tenía la convicción de
que se trataba de un crimen político, ahora el principal
protagonista me ha dado la razón, a mí y a otros tantos que desde
nuestros blogs siempre nos decantaremos por la verdad desde la
libertad.
Carromero
ha afirmado, que el juicio fue una farsa para convertirlo en el chivo
expiatorio y que tras la sentencia le advirtieron de que si la
recurría no tendría la más mínima posibilidad de salir de la
isla; que antes del juicio estuvo varias semanas incomunicado en la
cárcel, sin luz, en una celda infestada de cucarachas e insectos de
todo tipo, en unas condiciones deplorables. También ha afirmado, que
en el video en el que reconoció la verdad oficial, lo tenían
drogado y se limitó a leer el relato que le facilitó un militar del
ejército cubano.
A
esa parte de la izquierda española, que se manifiesta procubana, le recomendaría pasar unas vacaciones en Cuba en las
mismas condiciones que ha estado Carromero, lo mismo al volver
pensarían de otra manera.
Tras
conocerse la verdad de lo sucedido, es difícil de entender la
actitud de nuestro Gobierno. Mientras los gobiernos del llamado
“mundo libre” no denuncien los crímenes que comete en Cuba su
dictadura, se convierten en cómplices necesarios para que esta
perdure en el tiempo.