Ayer,
el Parlamento de Cataluña cometió una flagrante ilegalidad. De
todas las intervenciones de los portavoces de los partidos que
votaron en contra, la mas brillante con diferencia, fue la
protagonizada por el líder de Ciudadanos, Albert Rivera, quien dijo
que al aprobar una declaración de soberanía que proclama que
“Cataluña tiene, por razones de legitimidad democrática, carácter
de sujeto político y jurídico soberano”, se contradice
frontalmente el artículo 1 de la Constitución que señala que “la
soberanía nacional reside en el pueblo español”. No solo dijo
eso, dijo eso y otras mas cosas, dijo las cosas que la mayoría de
los españoles queríamos que se dijeran en ese pleno. De nuevo, este
joven político demuestra el estadista que lleva dentro y se
convierte en la oposición a todo lo que esta pasando en Cataluña,
en el defensor de la legalidad constitucional, en el defensor de todo
lo que nos une a los españoles y todo lo que tienen en común los
catalanes con sus compatriotas del resto de España.
Muchos
se preguntaran, ¿como es posible que el PP o el PSC no encabecen la
oposición? Pues sencillamente porque tienen mala conciencia, su
colaboracionismo con los que se sabía tenían el fin último de
romper la unidad nacional les impide defender posiciones que
traicionaron hace muchos años.
Lo
cierto es, que los partidos que representan al 37% del censo de la
población de Cataluña y menos del 6% del censo de la población
española, pretenden decirnos que su acto ilegal tiene legitimidad
democrática.
Casi
todos somos conscientes, que lo que sucedió ayer en el Parlamento de
Cataluña, es un asunto que afecta seriamente al futuro de nuestra
nación, al futuro de España, ademas de ahondar en la profunda
división de la sociedad catalana. La hoja de ruta hacia la
independencia y el desafío al Estado se han hecho una realidad.
Rajoy no puede seguir ni un minuto mas callado e inactivo, la
abogacía del Estado debería recurrir ante el Tribunal
Constitucional la declaración aprobada por el Parlamento de Cataluña
y éste impugnarla.
Y
digo lo anterior conociendo a Rajoy y sabiendo que es a lo mas que se
atreverá, pues una parte importante de la ciudadanía española lo
que pide a gritos es la suspensión de la autonomía catalana y la
intervención total de esa comunidad para que en ella pueda volver a
regir el orden constitucional y el respeto a la legalidad.
Si
en vez de eso, este Gobierno se dedica a lo de siempre, a ceder ante
ellos para intentar apaciguarlos, no se solucionará el problema y en
un futuro próximo este asunto estallará con mas virulencia. Eso si,
Rajoy se sacudirá el problema y se lo endosará a otro presidente
venidero.
Para
terminar algo que no debemos olvidar nunca, Cataluña carece de
soberanía y no tiene derecho a decidir, la soberanía la tiene el
pueblo español en su conjunto.