Todo comenzó, cuando
públicamente el presidente Torra desautorizó a los Mossos por su actuación en
Gerona y Tarrasa, ciudades en las que la policía autonómica catalana cumplió
con su obligación impidiendo que la kaleborroka, que la violencia callejera de
los CDR impidiera la celebración de actos legales de VOX que tenían como finalidad
conmemorar el cuarenta aniversario de la Constitución. El nazi Torra, montó en
cólera y pidió explicaciones a los mandos de los Mossos, como resultado, los
agentes no intervinieron contra los CDR, tras cortar estos importantes
carreteras durante demasiadas horas, o recibían órdenes por escrito del
gobierno catalán o no actuaban, fue su reacción.
Los separatistas golpistas
que gobiernan Cataluña, quieren unos Mossos al servicio del Golpe que no impida
la kaleborroka de los CDR, ha quedado demostrado.
Los violentos, se preparan
para provocar graves disturbios a partir del día 20 de diciembre y el 21 llegar
a la máxima intensidad, pero para ello, necesitan empezar a allanar ya el
camino señalando y marcando públicamente a los mossos que se resisten a sumarse
a la causa golpista para así anularles. El objetivo: poder operar esos días sin
control efectivo policial, señalando con nombres y apellidos a los mossos que
cumplen con la ley y asustarles de cara a los disturbios que planean para el
inicio de las Navidades.
Conviene recordar, que la ley
4/2015 señala claramente la prohibición del “uso no autorizado de imágenes o
datos personales o profesionales de autoridades o miembros de las Fuerzas y
Cuerpos de Seguridad que pueda poner en peligro la seguridad personal o
familiar de los agentes”. Y pese a esa prohibición, las autoridades saben ya
que se está procediendo al marcado público de los agentes que respaldan la ley.
Los servicios de información
del Estado, ya conocen cual es el plan de los CDR a partir de ahora: calentar
la calle hasta llegar a la sentencia del juicio del 1-O con un incremento de la
violencia. Un ambiente que no sólo presione al tribunal, sino que, y en
especial, haga que el Gobierno de Sánchez aumente su presión sobre jueces y
fiscales para suavizar la sentencia por el 1-O.
El Estado debería proteger
a esos Mossos que quieren combatir el delito, pero mucho me temo que no lo hará,
pues los golpistas que apoyan la violencia callejera son los que, con su apoyo,
mantienen a Sánchez en La Moncloa. Triste pero cierto.
