Andalucía tiene ante sí una
oportunidad histórica. Los andaluces han hablado en las urnas y los
responsables políticos del Partido Popular y de Ciudadanos, no incluyo a VOX
porque ya ha asegurado que les apoyarían en la investidura, exigen que se
produzca el cambio tras cuatro décadas de desastre socialista, de gobiernos
fallidos.
Andalucía, siendo una de
las CCAA con mayor capacidad de progreso y de ejercer de motor económico para
España, es la octava más pobre de la Unión Europea gracias al PSOE.
Nos insisten en que «no
podemos rebajar los impuestos como nos gustaría porque hay que mantener el
Estado de Bienestar», evidentemente se refieren al bienestar de ellos, de
los políticos socialistas y de sus enchufados, unas 24.000 personas contratadas
a dedo por el Gobierno andaluz, y que pertenecen a esa guarida de votos
cautivos llamada “administración paralela”, uno de los mayores abusos de la historia
reciente de España. Hablamos de un insultante despilfarro que pagamos todos los
andaluces, y por ello, se debe exigir a PP y a Ciudadanos, que pacten para
acabar con este régimen, pues si no hacen, seguro que se lo hacen pagar.
El último informe del
Tribunal de Cuentas, publicado este noviembre, analiza las cuentas regionales
del año 2015. En él se detallan las subvenciones que reciben las fundaciones y
empresas públicas de cada región del país. Andalucía, y especialmente sus
empresas públicas, están claramente en cabeza. Casi 2.700 millones de euros. Si
a éstos les sumas otros 2.500 millones de euros que detalla el Presupuesto
andaluz de 2015 como «transferencias de financiación» -es decir,
subvenciones blanqueadas y aseguradas por el BOJA- la factura ya supera los
5.200 millones de euros. En el Presupuesto de 2018, se llega ya a los 5.700
millones.
Tengamos en cuenta, que
vivimos en la región que más subvenciones europeas recibe, 6.600 millones en
2015 y más de 100.000 millones acumulados en los últimos 18 años.
En Andalucía es donde se ve
más claro, que el Estado Autonómico es incompatible con el Estado del
Bienestar. El PSOE lleva cuarenta años prefiriendo tener llenos los pesebres de
los suyos, que dotar suficientemente a los servicios básicos que reciben los
andaluces. La Sanidad, la Educación, y los demás, sufren recortes sistemáticos,
ya está bien, los partidos constitucionalistas, PP, Ciudadanos y VOX, tienen
una oportunidad histórica de avanzar hacia la prosperidad de esta región y no
pueden dejarla pasar. Si Santiago Abascal tuvo claro desde el primer momento
que no podía poner palos en las ruedas de ese cambio, Rivera negocia más como
un político que como un patriota, y no parece asumir que el PP ha sacado más
votos que el suyo y que a Juan Marín no le corresponde ocupar la presidencia
andaluza.
En medio de estas
negociaciones PP-Cs, uno habla con conocidos y amigos, y casi todos te dicen
que no se fían de Ciudadanos, los de Rivera deberían pensar en porqué ocurre
eso, lo mismo se están equivocando en algo.
