Mariano Rajoy es el otro
gran culpable de lo que ocurre en Cataluña, y digo esto, porque con su
calamitosa estrategia ha contribuido a instalarse en lo real la hipótesis de la
independencia de Cataluña.
Rajoy sabe perfectamente,
que el Gobierno que él preside tiene la obligación de cumplir y hacer cumplir
las leyes, pese a ello se ha instalado en la pasividad y ha recurrido a la
peligrosa estrategia de que se produzcan en cascada una serie de pronunciamientos
advirtiendo a los catalanes de lo que se les vendría encima si optan por la
independencia. Los líderes de las principales potencias occidentales, los más
importantes organismos internacionales, desde la CEOE, el Banco de España, la
patronal bancaria, conocidos empresarios. Estos pronunciamientos proyectan una
imagen peligrosa y falsa, pues es falso que los catalanes puedan decidir sobre
la independencia el 27-S. El propio Rajoy con su equivocada estrategia está
contribuyendo al carácter plebiscitario de lo que solo son elecciones
autonómicas.
Rajoy ha propiciado, que en
vez de advertir al pueblo catalán de las consecuencias de la flagrante
ilegalidad que se puede cometer, se hable de las consecuencias catastróficas
para Cataluña que supondría una independencia que es imposible que se produzca.
A los catalanes habría que
advertirles, que al minuto uno de la declaración unilateral de independencia se
produciría de manera inexorable la suspensión de su autonomía y las
consecuencias que eso les traería. Así de sencillo. Pero claro, Rajoy no tiene
los arrestos necesarios para hablar así de claro.
Mañana tendremos la
oportunidad de ver el famoso debate entre Oriol Junqueras (ERC) y García
Margallo (Ministro de Asuntos Exteriores), tras verlo, los españoles seguro que
sentimos, o la tranquilidad de saber que el Gobierno tiene muy claro que va a
imponer la legalidad constitucional, o la vergüenza de saber la porquería de
Gobierno que tenemos. Se admiten apuestas.
