La Guardia Civil ha detenido
a nueve personas en Cataluña en una operación contra los llamados Comités de
Defensa de la República (CDR) que planeaban atentados con víctimas mortales
coincidiendo con el aniversario del 1-O y la próxima sentencia del Tribunal
Supremo. Una operación dirigida por el titular del Juzgado Central de
Instrucción nº 6 de la Audiencia Nacional, Manuel García Castellón y la
Fiscalía, y en la que participan cerca de 600 agentes de la Guardia Civil. La
investigación judicial se inició hace más de un año por delito de terrorismo.
El nazi Quim Torra, arengó a
los CDR, organización a la que pertenecen sus propios hijos y que ya puede
considerarse como terrorista, y los CDR se han puesto a fabricar bombas. Es
imprescindible suspender la autonomía, y la detención y puesta a disposición
judicial de Torra y sus secuaces. A estas alturas no sólo los terroristas son
los culpables, también los que permiten que instituciones del Estado sigan en
rebeldía con total impunidad. El Gobierno en funciones es cómplice por omisión.
Sus pactos le inhabilitan para defender el interés general y la Constitución.
Las visitas de Otegi y sus
huestes a Cataluña ya sabemos para qué eran, para programar clases intensivas
para que los cachorros violentos del separatismo catalán aprendieran a preparar
explosivos.
Lo lógico era, que el
independentismo catalán mutara a terrorista, pues los mensajes que llevan
transmitiendo, Más, Puigdemont y Torra desde hace años, están inoculando odio
en los jóvenes más radicales del independentismo.
O se aplica la ley con toda
su dureza en Cataluña, o muy pronto podemos estar lamentando el no haberlo
hecho ¿Qué más tiene que pasar para que Cataluña se convierta en una simple
región española sin autogobierno? Han hecho merecimientos más que sobrados para
que ello se haga realidad.
