La Cumbre de Acción Climática
celebrada en la Asamblea General de la ONU, ha supuesto un estrepitoso fracaso,
pues menos de 70 países se han comprometido a reducir emisiones para el año
2030, y por supuesto, China y EEUU, no lo han hecho.
Lo más estrambótico de la
Cumbre, ha sido el protagonismo de la adolescente asperger Greta Thunberg, una
chica que incluso ha abandonado sus estudios y que es utilizada, por sus padres
y entorno, para ganar dinero a espuertas. Escuchar de una rica histérica
escandinava que “me habéis robado mis sueños y mi infancia…” resulta chocante,
y más que la ONU la escuche a ella y no, por ejemplo, a todos esos niños sirios
a los que sí les han robado su niñez, y por los que la ONU no hace
absolutamente nada.
Nadie ha demostrado todavía
científicamente, que las emisiones de CO2 nos lleven a ese apocalipsis
climático con el que la progresía internacional nos asusta a diario. Más bien
es una farsa cuyas predicciones nunca se cumplen.
Los gurús del alarmismo pretenden
frenar el crecimiento económico e incluso reducir la población mundial bajo la
excusa del «calentamiento», ellos son los que nos quieren asustar,
advirtiendo del negro futuro que nos espera en caso de no adoptar sus recetas.
Basta con echar un poco la
vista atrás para percatarse de la gran farsa que supone el apocalipsis
climático, tal y como evidencian las predicciones fallidas formuladas en los
últimos 50 años. Ni las terribles hambrunas predichas, ni que el Ártico se
quedaría sin hielo hace ya muchos años, la destructiva subida del nivel del
mar, racionamiento de agua y alimentos, la lluvia ácida matará los lagos, el
agujero de ozono ya habría acabado con la vida en la tierra.
Todo, una gran farsa, de la
que muchos “listos” se están enriqueciendo, Al Gore, les marcó el camino y los
papás de Greta lo siguen.
Si realmente queremos mejorar
nuestro planeta, este no es el camino, la mentira nunca lo es.

Estoy de acuerdo en todo. Excelente.