En una decisión impropia de un Estado democrático, el Tribunal Supremo le da la razón al farsante que habita La Moncloa y autoriza a sacar a Francisco Franco de su tumba del Valle de los Caídos. Pero no es solo eso, además, en un hecho sin precedentes, le prohíbe a la familia enterrarlo donde ella pretendía, en su cripta familiar de la catedral de La Almudena, y le ordena que lo entierren donde Pedro Sánchez quería, en el cementerio de El Pardo, donde al no contar con las mínimas medidas de seguridad, será cuestión de tiempo, que descerebrados de la extrema izquierda profanen sus restos.
Pedro Sánchez, hizo unas declaraciones mientras asistía en la ONU a la cumbre sobre el clima, que abochornan, nos vino a decir, que con esta decisión llega la democracia a España, vamos, que él la ha traído, olvidando que su partido ha gobernado este país 24 de los 44 años últimos. Por mucho que le moleste al líder del PSOE, partido caracterizado a lo largo de su historia por el golpismo y el robo a gran escala, la democracia llegó a España por voluntad del que ahora quiere desenterrar, gracias al rey que puso en la jefatura del estado, gracias a esos procuradores en Cortes franquistas que se hicieron el harakiri para propiciarla y, sobre todo, gracias al ejército franquista que lo consistió.
Lo de ayer es simplemente, querer ganar una guerra 80 años después, algo imposible, solo es venganza y revancha, pues Franco lleva muerto 44 años.
Por mucho que “su” Memoria Histórica trate de intoxicar a la sociedad, el hombre que van a sacar de su tumba se alzó contra quienes tras dar un golpe de Estado contra la República en 1934, se dedicaron a perseguir, torturar y asesinar a la media España nacional y católica, esos que querían la guerra porque estaban convencidos de que la iban a ganar, y la perdieron.
