La carta que Cayetana
Álvarez de Toledo, diputada del Partido Popular y portavoz de Libres e Iguales,
ha dirigido hoy a Mariano Rajoy, representa de forma clara, lo que piensa la
mayoría de esa derecha sociológica española sobre esos cuatro años de mayoría
absoluta desperdiciada, en donde la democracia ni se ha regenerado ni se ha
defendido.
Cayetana le comunica a su
presidente que renuncia a seguir yendo en las listas electorales de su partido,
un partido a la deriva. Acusa a su partido de haber realizado una renovación
cosmética, una convención sin propuestas y una campaña catalana errática.
Considera que la actitud de
Mariano Rajoy ante el reto separatista catalán ha sido determinante en el
fracaso cosechado, pues el 9-N el Gobierno abdicó de su responsabilidad
constitucional de hacer cumplir la ley en Cataluña, generando su inhibición una
profunda sensación de desamparo. Afirma que llueve sobre mojado, sobre las
sentencias lingüísticas incumplidas, sobre las esteladas impunemente
desplegadas en los mástiles institucionales y sobre el empeño con que el
gobierno minimizó como “pantomima” la consulta secesionista, un gobierno que
trasladó su responsabilidad al Tribunal Constitucional y al fiscal general del
Estado. Dice que este Gobierno ha demostrado su absoluta incapacidad para
erigirse en principal garante de la libertad, la igualdad y la ley.
Afirma, que en verano Rajoy
abrió la puerta a una reforma constitucional, legitimando a los que dan la
Constitución por amortizada, se deja de hablar de la agresión del nacionalismo
a los principios constitucionales para hablar de los cambios constitucionales
necesarios para encajar al nacionalismo. A las tres semanas, el PP da marcha
atrás, se percibe que ya no es solo el PSOE el que no sabe qué hacer con
España.
Critica que más tarde, el
ministro de Exteriores, de forma insólita debata con el líder de Esquerra
Republicana, consagrando una falsa bilateralidad entre Cataluña y España, algo
que supone la claudicación de la política y la razón.
Acusa a Rajoy de entrar en
el juego de creer que el centro se define según la cercanía al nacionalismo.
Cayetana le recuerda, que en otras grandes democracias del mundo, el
nacionalismo es despreciado por xenófobo, liberticida y radical, mientras que
en España a quienes lo combaten se les llama extremista.
Se lamenta de que no se ha
insistido en que la democracia española no tiene ninguna deuda con el
nacionalismo, y que son ellos los que tienen una deuda con la democracia, a la
que han tratado con deslealtad y que el Estado democrático debe hacer frente al
separatismo en defensa del pluralismo y la convivencia.
Afirma que mientras que los
españoles reclamaban una mayor sensibilidad hacia las personas golpeadas por la
crisis, menos vacilaciones contra la corrupción, la despolitización urgente de
la justicia, más democracia interna en los partidos, una rotunda
deslegitimación histórica de la violencia etarra, un amparo inequívoco a las
víctimas del terrorismo y, por supuesto, una defensa nítida y emocionante de lo
que nos hace ciudadanos y une como españoles, mientras eso querían los
españoles, el Gobierno ha respondido con tecnocracia y plasma.
Cayetana aspira a una
nación plenamente europea en su oposición al nacionalismo identitario. Una
democracia dispuesta a defenderse y sin miedo a renovarse. Una España de
ciudadanos juntos y distintos, libres e iguales.
Desde estas líneas, mi
reconocimiento a la gran altura política que Cayetana Álvarez de Toledo
demuestra en su escrito, un escrito con el que coincido en la mayoría de las
cosas que expresa, cosas que le llevo criticando durante mucho tiempo a Mariano
Rajoy y a su partido de este mi blog.
El Partido Popular tiene
cantera, el problema es que los que poseen los sillones desde siempre, se
resisten a dejarlos y darle paso a gente como ella.

Cayetana, DCID es un partido pequeño formado por los que nos fuimos del PP por culpa de Rajoy. Si quieres conocernos, nosotros estaremos encantados de demostrarte nuestro apoyo y de que seas uno de nosotros
Un abrazo