Lo
políticamente correcto sería decir que, perseguir, intimidar,
insultar y asediar, a un cargo público, es algo intolerable y que de
ninguna de las maneras debería de quedar impune. Lo que sucede, es
que aquí no estamos hablando que de forma espontánea los ciudadanos
actúan de esa manera contra los políticos en general.
Aquí
lo que está ocurriendo, es que de forma planificada solo se acosa a
los cargos públicos de un solo partido político y de una ideología
muy definida. No se trata de la manifestación de la indignación
popular contra los cargos de los partidos corruptos, aquí solo se
actúa de forma establecida contra cargos del Partido Popular.
Yo
soy de los que pienso, que si las dos legislaturas de Zapatero no
hubiesen existido, una parte importante de los españoles que están
en el paro, y que por lo tanto no pueden hacer frente a sus
hipotecas, probablemente estarían trabajando en la actualidad, y por
lo tanto, existirían muchos menos afectados.
En
buena lógica, esa indignación ciudadana debería ir también contra
los políticos socialistas. Sin embargo, eso no sucede, quizás
porque los acosadores simpatizan con la izquierda radical.
Aunque
sea muy incorrecto decirlo, soy de los que piensan que en un país
como este, en donde los políticos que gestionan mal quedan impunes y
en donde los políticos que roban quedan impunes, mientras que a los
ciudadanos solo se nos reserva el papel de echar la papeleta en la
urna y de quedarnos para siempre con cara de tontos, en un país como
este, si que habría de meterles presión a los malos gestores y a
los corruptos. A quien te arruina el futuro y a quien te roba
impunemente no puedes permitirle que se vaya de rositas y disfrute
de una vida de lujos a costa de lo que le ha arrebatado a la
ciudadanía de su país.
El
problema de los casos actuales de acoso a cargos públicos, es que
solo van en una dirección, si fuese contra todos los incompetentes y
saqueadores de los viejos partidos, PP, PSOE, IU y nacionalistas,
reconozco que no lo vería mal del todo, sencillamente porque se lo
merecen, porque están dejándonos sin futuro a nosotros y a nuestros
hijos.
Los
hombres de buena fe que te dicen, “el sistema se cambia desde
dentro y respetando la ley”, practican el buenismo inocente, cuando
ha quedado muy claro que los dos grandes partidos se niegan a cambiar
las leyes y a desmontar el chiringuito que tienen montado a nuestra
costa, cuando los que se deberían desvivir por favorecer el interés
general vemos como solo se dedican a mantener sus privilegios y no a
defender nuestros derechos, entonces se empieza a pensar que todo
vale. Está claro que hoy me he levantado mas revolucionario de lo
habitual en mí, pero es que desde luego, el paisaje es propicio.