Lo que está ocurriendo en
todo el territorio nacional, no tiene nombre. Lo que están perpetrando a diario
contra VOX esas jaurías, llamadas antifascistas, contra sus mesas informativas,
sus carpas o sus actos políticos, con la pasividad cómplice del Gobierno, de
los respectivos ejecutivos autonómicos, y de los delegados de seguridad de los
ayuntamientos, ya ha provocado heridos, y si no se corta de raíz, provocará
muertos.
Las declaraciones públicas de
líderes, socialistas y podemitas, llamando a parar a VOX, están provocando, que
demasiados descerebrados extremistas ataquen cualquier evento que programe un partido
legal, que simplemente quiere usar su libertad de expresión para que la
ciudadanía española conozca sus ideas y sus propuestas. Y qué decir, de esa
mayoría de medios de comunicación controlados por la izquierda que
torticeramente hablan de VOX como si fuese la reencarnación del mal.
Pero no es solo eso, en
muchas poblaciones pequeñas, en esas donde todos se conocen, se está amenazando
veladamente a quienes por ejemplo en Andalucía, tuvieron la osadía de ser
apoderados de VOX en las pasadas elecciones autonómicas, para que desistan de
ir en listas electorales para las municipales y le resulte difícil presentar
lista al partido. Quieren impedir por todos los medios, que VOX presente
listas, a sabiendas, de que ese partido es clave para desalojar del poder a
quienes se creían dueños de él.
Lo que está ocurriendo en
Andalucía es impropio de una sociedad democrática. Pierden las elecciones las
izquierdas, tratan de deslegitimar el resultado, y se dedican a programar
algaradas callejeras. Estos del PSOE y de Podemos, solo son demócratas cuando
ellos ganan, cuando pierden, no acatan lo dicho por los ciudadanos en las
urnas.
