Ayer fuimos testigos, de un
nuevo episodio de la supuesta lucha del estado de Derecho contra el saqueo
protagonizado por Convergencia Democrática de Cataluña (CDC). Y digo supuesto,
porque a los españoles se nos trata de convencer de que la Justicia actúa de
forma inexorable contra ellos, cuando no es así.
Para entender lo que está
ocurriendo, tenemos que retrotraernos varias décadas atrás, años después del
comienzo del régimen del 78, cuando tanto el PSOE como el PP, necesitaban
apoyos para sacar adelante sus iniciativas parlamentarias. Tenemos que decirlo
alto y claro, CDC a cambio de sus apoyos y de comprometerse a no hacer política
pro independencia, unos y otros se comprometieron a mirar para otro lado
mientras ellos saqueaban las arcas públicas catalanas.
Todo termina aflorando,
sabiéndose, y conforme ha ido saliendo a la luz su latrocinio, CDC ha ido
radicalizándose hasta convertirse en la punta de lanza del secesionismo. Para
Artur Mas y los suyos, es simplemente, o la independencia o al banquillo, así
de sencillo.
El problema reside, en que
lo justo sería ajusticiar a los ladrones, CDC, y a los que lo han permitido, es
decir, desde Felipe González a Mariano Rajoy, pasando por José María Aznar y
José Luis Rodríguez Zapatero. O alguien en su sano juicio puede pensar que
estos desconocían a lo que se dedicaba esa organización de malhechores llamada
Convergencia, un partido que debería haber sido declarado ilegal hace mucho
tiempo.
Siempre he mantenido, que
si no hay ningún Pujol en la cárcel, es simplemente porque podría cantar la
gallina, y eso sería el golpe de gracia al régimen del 78, y claro está, eso no
lo pueden permitir.
Mientras todo esto sucede,
me sorprende la actitud que están teniendo, tanto ERC como la CUP, pues se
están convirtiendo en cómplices por omisión de ese grupo de delincuentes
convergentes a los que acompañan en eso que llaman “el proceso”, cuando ellos
son los auténticos independentistas.
