No necesito que venga a
decirme el Ministerio Público del caso Gürtel, “que ha quedado plena y
abrumadoramente acreditada la caja B del Partido Popular” pues soy de los que
tengo muy claro que la había.
Pocos dudan a estas alturas,
que el PP tenía montada una trama para financiarse, y que los responsables de
esa trama también se enriquecían.
El sistema de adjudicar obra
pública en las administraciones que controla tu partido, a cambio de una comisión,
es una práctica antigua y muy conocida.
El problema reside, en que si
se comparan las cantidades sustraídas por el PP en Madrid, y por el PSOE en
Andalucía, nos damos cuenta de que lo de Madrid es calderilla, y en cambio, la
mayoría de los medios de comunicación, de manera interesada, siempre le ponen
mucho más altavoz a la corrupción de los populares. ¿Tan difícil es en este
país que se le aplique la misma vara de medir a unos y a otros?
También es cierto, que
mientras los jueces en Madrid tratan de hacer su trabajo lo mejor posible, en
Andalucía, la Junta puso a una de las suyas en el sitio de Mercedes Alaya, y se
ha dedicado a desmontar todo el trabajo de su antecesora, para así conseguir
que la mayoría de los socialistas implicados en el saqueo de las arcas públicas
queden impunes “se vayan de rositas”.
Choca bastante, que en
cualquier intervención de los representantes de Podemos en el Congreso, les
recuerden a los populares sus corrupciones, incluso llegando a pedir su
dimisión, y que, en cambio, jamás nombren la corrupción socialista. Así de
sectarios son.
Y que conste, que en sí, tan
grave es robar cinco millones como cinco mil, pero lo que no se puede es
denunciar al de los cinco y obviar al de los cinco mil. Creo que lo que acabo
de decir es de puro sentido común, y que suscribe la mayoría de la ciudadanía.
