El pesimismo se está
apoderando de nuestra sociedad, la ciudadanía ve con mucha preocupación como
nuestros gobernantes son incapaces de cumplir y hacer cumplir las leyes. A los
graves defectos de nuestro sistema democrático, ahora se ha sumado el desafío
del independentismo catalán y la infame respuesta del Gobierno de España.
Teníamos el antecedente de lo
sucedido con el clan mafioso de los Pujol, esos que saquearon las arcas
públicas catalanas durante décadas, y a los que el Estado de Derecho no se ha
atrevido a meter en la cárcel por temor a algo desconocido por nosotros.
Ahora pasa lo mismo, ni uno
solo de los cabecillas del Golpe de Estado ha entrado en prisión. Nos quisieron
contentar ayer con la entrada en prisión de los máximos dirigentes de Ómnium
Cultural y ANC, por organizar y planificar la agitación callejera de los días
20 y 21 de septiembre. Sus dos organizaciones llevan años cobrando ayudas
públicas millonarias para ser la punta de lanza de la rebelión en las calles.
Curiosamente, quienes les pagan para hacerlo siguen gozando de libertad, y hasta
ahora, parece que hasta de impunidad, para vergüenza de nuestra Nación.
Ni siquiera se han atrevido a
meter en la cárcel al mayor de los Mozos, a Trapero, ese sedicioso que dirige
un cuerpo de 17.000 policías armados, el “ejercito” de los rebeldes.
Hemos tenido que escuchar por
parte de distintos miembros del Gobierno, frases vergonzantes, como esa de que
“por culpa de Puigdemont se van a ver obligados a cumplir la ley (155)” o esa
de que “el 155 restaura le legalidad, no suspende el autogobierno”. Aunque no
le guste decirlo a Rajoy y a su gobierno, el Art. 155 interviene y suspende una
autonomía para que el Estado de Derecho reconquiste esa región, para que la
legalidad vuelva a imperar en ella.
Tengo que reconocer, que
viendo lo que se ve, mucho me temo, que aunque se aplique el 155 en los
próximos días, servirá de muy poco, pues aquí están más por los acuerdos
consensuados e ineficaces, entre PP y PSOE, que jamás solucionaran el problema,
que por otra cosa.
Un conocido catedrático de
Derecho Constitucional, dijo ayer algo interesante, tras la intervención, el
Estado no puede convocar elecciones autonómicas, que eso solo puede hacerlo el
presidente de la comunidad autónoma, tal y como marcan las leyes. Un
contratiempo para quienes quieren sacar ventaja política en plena tempestad
(Ciudadanos).
Tras la aplicación del 155, o
se pone todo en orden y recupera el Estado como mínimo, la Educación y la
Seguridad, lleve el tiempo que lleve, o todo esto no habrá servido para nada.
