Políticos tiene que haber,
pues los ciudadanos tienen que tener sus representantes, pero lo que no se
puede permitir, es que hayan políticos que hagan de la política su profesión y
vivan de ella durante toda su vida, para mí, estos son simples parásitos a los
que hay que erradicar.
Y esto viene al caso de la
noticia del nombramiento del socialista Manuel Gracia como Presidente de la
Autoridad Portuaria de Sevilla, uno de los puestos mejor remunerados de la
Administración andaluza y al que llega sin tener el más mínimo conocimiento de
la materia.
Este elemento ha estado
toda su vida viviendo a costa del Presupuesto, a costa de todos nosotros. Hace
tres meses dejó de ser presidente del Parlamento de Andalucía y se acogió al
derecho de cobrar cesantías, por lo que estaba cobrando cerca de 6.000 euros
mensuales.
Este socialista de 69 años,
profesor de Enseñanza Media, ha ocupado multitud de cargos públicos, fue
consejero de Educación y Ciencia, de
Presidencia y de Gobernación, senador en las Constituyentes del 77,
parlamentario andaluz durante 33 años, diputado al Congreso, presidente de la
FETE-UGT y presidente del Parlamento de Andalucía.
Estamos hablando de un
hombre de partido que disfruta de una eterna carrera política por sus servicios
prestados a “su secta”, sirvió obedientemente a Borbolla, a Chaves y a Griñán,
y ahora Susana Díaz le obsequia con un chollo.
Repito, si para los viejos
partidos un personaje así es encomiable, para mí representa lo peor, alguien que
siempre sirvió a su partido y nunca a la sociedad.
Cuando por su edad, podría
jubilarse con la pensión máxima, opta por seguir “chupando del bote” en un
puesto dorado y para el que no está en absoluto preparado. Despreciable clase
política.
