Nuestra vicepresidenta del
Gobierno, doña Soraya Saenz de Santamaría, acaba de cometer un error garrafal,
pero no es nada nuevo en ella, nos tiene acostumbrados. Se muestra partidaria
de pedir dictamen al Consejo de Estado sobre el recurso que el Gobierno quiere
presentar ante el Tribunal Constitucional para paralizar la candidatura de
Carles Puigdemont, y lo hace sin que el Gobierno esté obligado a hacerlo, lo
hace sin saber que les van a dar la razón, y encima, toda campanuda ella,
convoca una multitudinaria rueda de prensa para anunciar el recurso. Y todo
ello lo perpetra, cuando lo razonable hubiese sido, guardar un discreto
silencio hasta saber que diría el Consejo de Estado.
Con el dictamen del Consejo
de Estado, contrario a las tesis del Gobierno, contrario a intervenir antes de
que se haga realidad un delito anunciado, este órgano le hace un flaco favor a
su Nación. Es como si unos atracadores que ya se encuentran dentro del coche en
la puerta del banco que van a atracar, anuncian que dentro de dos horas van a
perpetrar el atraco, y a la policía se le dice que hasta que lo cometan no
pueden detenerlos, de locos. El Consejo de Estado y todos sus componentes, que
sepan, gozan de mi más absoluto desprecio.
Los españoles de bien,
tenemos claro, que el Estado debe utilizar todos los instrumentos que tiene a
su alcance para neutralizar los actos ilegales de los sediciosos catalanes,
pero en casos como este, se ve claramente, que la precipitación de nuestro
Gobierno, lo único que consigue es alimentar a quienes están abonados al eterno
victimismo.
Ya va siendo hora de que el
Gobierno se instale en la firmeza, y dentro de esa línea está la de recurrir al
TC para evitar la investidura fraudulenta del delincuente huido Puigdemont,
pero la inteligencia política es el mejor complemento de esa firmeza.
El Consejo de Estado es un
órgano prescindible, creado en su día para que gente como Zapatero disfruten,
de por vida, de unos importantes ingresos por no hacer casi nada. Acaban de
hacerle un flaco servicio a España dándole munición al separatismo.
Afortunadamente, el TC tendrá la última palabra.
Doña Soraya, en el tema
catalán, nos ha demostrado que es una nefasta política, pero en todo lo
relacionado a intrigar en la trastienda parece ser una gran maestra, incluso ha
conseguido que su hombre de confianza, Ayllón, sustituya a Moragas como jefe de
gabinete del presidente. Tiene a D. Mariano, sitiado. Estoy convencido, de que
doña Soraya aspira a ser la primera mujer en llegar a la presidencia del
gobierno, el problema es, que lo tendría que hacer sin ser candidata en unas
generales, porque jamás ganaría, es decir, dimitiendo el que tiene delante, y
parece que en ello está.
