Pedro Sánchez, en un último
intento por sobrevivir, se ha sacado un conejo de la chistera, un intento que
no es otro, que el de someter a consulta entre la militancia un posible pacto
de investidura o de gobierno con otros partidos. Con esta maniobra, ha puesto al
Comité Federal ante la difícil tesitura de no aceptar lo que votasen los
militantes. Estamos ante una propuesta no contemplada en los Estatutos del PSOE
y que le quita poder a un Comité Federal incapaz de decir que se opone a que se
consulte a su militancia.
Pedro Sánchez, no obstante,
ha cedido a la presión de los barones en relación a que el 20 de mayo sea el
próximo Congreso Federal.
Es evidente, que Pedro
Sánchez lo tiene muy difícil, el PP no le va a apoyar en ningún caso,
Ciudadanos no le apoyará si pacta con Podemos y los independentistas, su Comité
Federal le ha impuesto las líneas rojas de no aceptar para su investidura ni
siquiera la abstención de los independentistas y el derecho a decidir que
pretende Podemos.
Pero es que además,
negociar algo con otro partido que esté supeditado a una consulta a la
militancia, es decir, sin tener capacidad de decisión, frena mucho a la otra
parte.
Lo cierto es, que si
Sánchez no consigue llegar a un acuerdo, en el Congreso Federal del 20 de mayo,
podría ser defenestrado y sustituido por una Susana Díaz que seguro podría
llegar a pactos en un pequeño espacio de tiempo y convertirse en la presidenta
de España, en una tesitura donde incluso el centro derecha la vería con buenos
ojos.
Cada vez que Pedro Sánchez
dice que anhela un ejecutivo “progresista” refiriéndose a un pacto con Podemos, siento vergüenza ajena, ya
que Podemos representa las ideas más retrógradas que conozco, ideas que siempre
han fracasado y que siempre han sido letales para la población que las ha
sufrido.
