El
enésimo incumplimiento de este gobierno, la enésima mentira.
Nuestro Ministro de Justicia, presentó ayer al Consejo de Ministros
el proyecto de reforma del Poder Judicial. En este proyecto, supeditó
a un acuerdo con el PSOE su compromiso de que los jueces elijan a
doce, de los veinte vocales del CGPJ.
A
Gallardón le vuelve a crecer la nariz por mentiroso, pues el PP
llevaba este asunto en su programa y Gallardón lo había presentado
como su medida estrella, una medida muy atractiva, y la única capaz
de despolitizar el Consejo General del Poder Judicial.
El
Gobierno sabe que el PSOE nunca va a apoyar esta medida, por lo que
esta llamada a un consenso imposible significa volver al famoso pacto
por la “politización” de la Justicia que tanto gusta a los dos
grandes partidos y que ha llevado al CGPJ a la situación actual, una
situación lamentable.
Lo
que la ciudadanía clama es que los jueces vuelvan a tener la
facultad de elegir de forma directa, y sin la intervención del
parlamento, a la totalidad de los miembros del CGPJ, exactamente 20,
y que estos en su totalidad procedan de la Magistratura. El PP en su
programa llevaba que, al menos, se eligieran a doce con ese sistema,
ahora por lo visto cambia de opinión y lo vincula a lo que diga el
PSOE, incumple su promesa y le hecha la culpa al adversario. Señores
del gobierno, su maniobra no cuela.
Esto
empieza a pasar de castaño a oscuro, los ciudadanos empezamos a
estar hartos de un gobierno que incumple sus promesas por sistema. En
otros casos, como en los relacionados con la situación económica,
aduce que se han encontrado todo mucho peor, pero en este caso no
tienen excusas, disponen de mayoría absoluta para sacar adelante en
el parlamento todo lo que se propongan, y por el contrario, se
inventan excusas para no hacerlo. En el fondo, lo que subyace en la
mente de estos políticos mediocres que padecemos, es que mientras
sigan controlando el Poder Judicial, menos posibilidades habrá de
que les pidan responsabilidades por las tropelías y los excesos que
comete demasiado a menudo la clase política que padecemos, ya sea de
izquierdas o de derechas.
Cuanto
tiempo más tendrá que transcurrir para que los españoles
disfrutemos de una Justicia independiente, y no como sucede ahora,
arrodillada ante quienes les nombran, arrodillada al Poder Político.