Tras el debate de los cinco
candidatos, los distintos medios andan enredados informando sobre quien lo
ganó, mientras que las TV progres dan vencedor a un candidato de izquierdas,
los medios escritos, tanto en papel como en la red, parecen coincidir en que
fue Abascal el más destacado, salvo alguna excepción. Personalmente, me voy a
limitar a comentar lo que vi durante casi tres horas.
Pedro Sánchez, llegó con la
misma cara con la que se fue, de tío enfadado, no miraba a sus rivales a los
ojos, siempre con la mirada baja haciendo como que escribía, no hablando de los
temas importantes, y la clave del debate, negándose a responder a las
importantes y definitivas preguntas que le hacían. Para mí, una noche muy negra
para él, pues todos los españoles vimos, cómo se niega a decir si llegada la
situación, pactaría de nuevo con todos los enemigos de España.
Pablo Casado, pese a dejar
mudo a Sánchez con sus preguntas sobre la Nación y sus futuros pactos, careció
de punch, sigue dando imagen de político blandito, y ahora mucho más cuando
tiene haciéndole sombra al líder de Vox.
Pablo Iglesias, fue lo de
siempre, populismo y reiteradas súplicas a Sánchez para que le permita formar
parte de un supuesto próximo gobierno, la insistencia resultó muy patética.
Albert Rivera, llegó
desatado, superexcitado, a veces pienso que se mete algo, hasta suicida diría
yo, sabedor que se lo jugaba todo, monto el show del adoquín, pero los nervios
le traicionaron, no tuvo la brillantez de no hace mucho, es consciente de que huele
a político cadáver.
Por su parte, Santiago
Abascal, cumplió con creces en su intención de presentarse a la ciudadanía,
dijo con claridad lo que piensa su partido, dijo lo mismo que dice en cualquier
mitin, no se alteró, habló muy claro y consiguió que los españoles sepan lo que
dice Vox sin manipulaciones de los intermediarios, debe darse por muy satisfecho.
Su defensa de España y de la legalidad en Cataluña, emocionaron.
